miércoles, 29 de julio de 2015

FALLECIÓ OTRO PRESO POLÍTICO


Estimados Amigos:

A través de la Unión de Promociones hemos tomado conocimiento que el martes 16 de Junio de 2015, falleció el señor Leandro Ángel Sánchez Reisse, quién se encontraba injustamente detenido como  Preso Político.

Con él, son 305 (trescientos cinco) los Camaradas fallecidos, pertenecientes a todas las Fuerzas Armadas, de Seguridad, Policiales, Penitenciarias y civiles; en el marco de este proceso de persecución, teñido de incontables irregularidades jurídicas y sistemática venganza, propias de una justicia prevaricadora.

Expresamos nuestras sentidas condolencias a todos sus familiares, allegados, compañeros y amigos, rogándole al Señor, les conceda pronta y cristiana resignación.

Dadas las avanzadas edades y estados de salud de los Presos Políticos en la Argentina, estas lamentables noticias son cada vez más seguidas. Una vez más levantamos nuestra voz hacia el poder de turno, no pueden continuar con esta matanza selectiva… es su obligación como presidente de todos los argentinos garantizar el debido proceso, la igualdad ante la ley, brindar asistencia sanitaria adecuada y por sobre todo lograr la unión de la sociedad para superar las antinomias que después de casi 205 años aún nos mantienen divididos. Es hora de sin odios, ni venganzas, es hora de una mirada superadora.

Sinceramente,

Pacificación Nacional Definitiva
por una Nueva Década en Paz y para Siempre

martes, 28 de julio de 2015

LAS PASO, PRIMER ROUND DE UNA DURA LUCHA


La señora Mirtha Legrand, cuyos almuerzos televisados gozan en Argentina de un bien ganado prestigio, expresó sin eufemismos lo que muchos argentinos piensan y sienten pero no se atreven a decir o no tienen la oportunidad de hacerlo, esto es que la señora Presidente Cristina Fernández de Kirchner es una “dictadora”.


Técnicamente su definición fue impecable. El diccionario de la Real Academia Española asigna como segundo significado al término dictadora el de “Persona que abusa de su autoridad o trata con dureza a los demás” y esa descripción le cabe a la señora presidente con amplitud.

Basta escucharla en sus diatribas formuladas por cadena nacional, observar cómo ha impulsado la remoción de jueces y fiscales que intentan investigar sus acciones, verla elegir candidatos sin respetar el funcionamiento partidario, designar ministros sin considerar sus méritos académicos y profesionales o denostar a opositores, periodistas, medios de comunicación e incluso a otros poderes de la tierra, allende las fronteras, que se niegan a someterse a su voluntad.

Es cierto que no accedió al poder por la fuerza sino por los votos pero eso no hace que su comportamiento general deje de ser  dictatorial. Ha gobernado controlando ambas Cámaras y buena parte del poder judicial, promulgado leyes que afectan el ordenamiento jurídico y que en casos extremos chocaron con el escollo de la inconstitucionalidad, pronunciado por la Corte Suprema de Justicia, que  no se libró por cierto de sus anatemas.  Pareciera que en su concepción de gobierno predominara el concepto de que si no tiene absolutamente todo el poder, no tiene nada y ha verbalizado ese paradigma con su  muy mentada expresión de “vamos por todo”.


Pues bien, tiene razón la señora Legrand a pesar de que su opinión ha sido criticada por  importantes funcionarios que  han llegado al dislate de pretender que sea  censurada por el Senado de la Nación, al decir que la presidente es una dictadora, en un sentido figurado pero preciso.  Sin embargo, como a pesar del empeño de sus acólitos no hubo forma de modificar la Constitución Nacional y no hay manera de que intente su reelección,  llegamos al tiempo del cambio que comienza el 9 de Agosto con las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).


Como no podía ser de otra manera, la señora Presidente obvió ese trámite de las PASO y designó a quien intentará sucederla como candidato a presidente por el Frente Para la Victoria. En el camino quedaron varios postulantes que tuvieron la osadía de pretender participar en una interna democrática. Uno de ellos, en particular, el Ministro Florencio Randazzo que había sido alentado a participar quedó anulado y desmoralizado cuando la presidente impuso como vicepresidente del  candidato Daniel Scioli,  a su mano derecha, Carlos Zannini, indicando de ese modo quien era el elegido. Antes de ser ungido, el candidato presidencial fue atacado y humillado en suficientes oportunidades como para que quedara claro quien tiene  el poder  y que grado de subordinación se espera de él.


Si Scioli ganara la elección final apoyado por el peso de un aparato estatal asfixiante, muchos analistas  y también  ciudadanos medianamente informados dudan del grado de libertad de acción de que gozará para desarrollar las políticas que verdaderamente necesita una Argentina en decadencia económica y financiera y socialmente desquiciada. Pero Daniel Scioli presenta  un problema aún mayor. Ha gobernado la provincia de Buenos Aires, la más grande  y rica del país, durante ocho años y demostrado su limitada capacidad de gestión y falta de firmeza en la aplicación de políticas públicas.  La provincia vive aterrorizada bajo el acoso de una delincuencia sin frenos, jaqueada por impuestos desorbitados que no tiene contrapartida en los pésimos servicios de salud y educación a lo que debe sumarse una infraestructura  colapsada.

El mérito de Scioli pasa por un estilo político amable y una personalidad poco conflictiva que es avizorada como un bálsamo para los dirigentes justicialistas que vienen de soportar durante ocho años la furibunda personalidad de Cristina Fernández. Pero para el futuro de la Argentina, la posibilidad de tener  un presidente poco competente que tendrá que enfrentar los difíciles problemas  que sufre el país con el acoso de los propios “kirchneristas”, representa una perspectiva escalofriante.


La primer alternativa seria  a la riesgosa continuidad, está representada por el ingeniero Mauricio Macri, Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y líder del PRO. A comienzos del año Macri  se ubicaba en un tercer lugar, apenas cerca del podio, circunstancias en que se vio favorecido por una serie afortunada de apoyos que lo impulsaron con fuerza. La siempre impredecible Elisa Carrió pasó de considerarlo su “límite moral” a verlo  como la única alternativa de futuro. Su empuje  y convicción arrastraron al presidente de la Unión Cívica Radical, Ernesto Sanz, a encabezar una lucha interna que en una Convención que fue ejemplo de lo que debe ser un funcionamiento partidario decidió asociarse con el PRO  y dejar de lado el apoyo a la candidatura de Sergio Massa. También influyeron,  el acercamiento de  un político con buena reputación como Carlos Alberto Reutemann, la declinación del Frente Renovador y la incertidumbre que por entonces rodeaba al jaqueado Daniel Scioli.


Macri parecía tocado por el destino hasta que comenzó a cometer una serie de errores políticos de cuño personal y partidario. Primero impuso su liderazgo para hacer naufragar la candidatura de su mejor candidata a sucederlo en la ciudad que era, sin dudas, Gabriela Michetti. Logró imponer a Rodríguez Larreta en las PASO porteñas pero luego a su hombre no le dio el carisma para evitar ir a  un balotaje en el que ganó por escaso margen. En el momento más inoportuno, luego de estar al borde de una derrota que hubiera sido catastrófica, Macri anunció una serie de cambios en sus paradigmas de campaña que lo dejaron vulnerable a las críticas despiadadas del oficialismo.


Su estrategia un tanto excluyente por la que se negó a sumar aliados que pudieron ser claves lo llevó a perder la gobernación de Santa Fe por muy escaso margen y ahora pone en cuestión la elección en la provincia de Buenos Aires y genera incertidumbre en el plano nacional.

En Buenos Aires, en particular, luego de haber convocado a numerosos partidos menores cuando la situación aún era desfavorable, el PRO los dejó afuera al momento de cerrar las alianzas y ahora  se enfrenta con la escasez de fiscales y la falta del tramado territorial imprescindible.

El futuro del PRO en esta elección, pero sobre todo el futuro de la Argentina, dependen de la capacidad de aprendizaje ante la adversidad y la mente abierta que demuestre esta fuerza.


Por último tenemos a Sergio Massa y su Frente Renovador, protagonista de una inesperada caída desde el Olimpo del éxito que lo llevó hasta el borde del abandono de la carrera presidencial y de una reciente resurrección, ratificando su espíritu de lucha, que lo ha puesto nuevamente en carrera aunque visiblemente retrasado.

Después de ubicarse a la cabeza de las encuestas presidenciales,  luego de haber sido un factor determinante en la derrota del Frente Para la Victoria en la Provincia de Buenos Aires que terminó con el sueño reeleccionista de Cristina Fernández, Massa cometió también una serie de errores políticos que precipitaron su caída. Recibió en su espacio a intendentes como Raul Otacehé, dueño de un perfil absolutamente incompatible  con lo que postulaba el Frente Renovador. Pésimo negocio desde todo punto de vista,  pues el intendente de Merlo fue uno de los primeros en abandonarlo cuando su estrella comenzó a declinar. No fue  menor el desaguisado que representó sumar al dirigente Francisco de Narváez como candidato a gobernador, con expectativas de exclusividad, lo que originó la retirada de otros postulantes con más historia en el Frente Renovador para terminar también de Narváez abandonando el espacio. Ni que decir del gesto autoritario de cerrar el camino a los intendentes para buscar su propia reelección con lo que les creo una encrucijada fatal para los que se quedaron sin posibilidades de juego político.

La fuga de muchos intendentes aliados   que regresaron  al Frente para la Victoria provocó una estampida tan grave que escuché personalmente a dirigentes políticos apostando al día en que Massa bajaba su candidatura.

Fue en ese punto en que Sergio Massa mostró su carácter y probablemente convencido  de que se puede volver de la derrota pero no del abandono, reafirmó su candidatura  y volvió al ruedo. Revitalizado por esta muestra de fortaleza  y por su interna con el cordobés De la Sota, Sergio Massa, el tercer protagonista, participa hoy con menor posibilidad de acceder al balotaje pero grandes chances de transformarse en el árbitro de la contienda.

En este punto se acaban los análisis y los pronósticos. En quince días hablarán las urnas y las especulaciones cederán ante el peso de la realidad. Las PASO constituyen la gran encuesta nacional que definirá candidatos y posiciones.

Quienes conformamos Nueva Unión Ciudadana, estamos empeñados en contribuir a que la Argentina tenga una oportunidad, lejos del azote del “kirchnerismo” que tanto daño le ha hecho y de la pesadilla de una continuidad de las tendencias dictatoriales y destructivas que se han acentuado en los últimos doce años.


Quien suceda a Cristina Fernández   no solo deberá reparar las heridas causadas a la economía, la seguridad y las instituciones. El próximo presidente  y su equipo deberán ser capaces de cerrar las heridas que se han abierto en la sociedad, terminar con la venganza y la siembra de odios, recuperar la cultura del trabajo y convencernos de que somos un solo país, una única comunidad y que tenemos que actuar unidos para hacer de la Argentina un lugar digno de ser vivido.

Buenos Aires, 25 de Julio de 2015

Juan Carlos Neves
Primer Secretario General
Nueva Unión Ciudadana

EL MOMENTO EN QUE SE PERDIÓ LA ARGENTINA

Martes 14 de julio de 2015 | Publicado en edición impresa

40 años de crisis

Por Luis Alberto Romero
  




Foto: Sebastián Dufour

¿Cuándo se estropeó la Argentina? La pregunta -paráfrasis de una célebre de Vargas Llosa- remite a una convicción compartida: la Argentina conoció un pasado mejor que el presente. Hay muchas respuestas posibles, y la mía es sólo una más, que encuentra su hilo rojo en el Estado. No se refiere a una fecha, sino a una década: la de los años 70 del siglo XX, desdoblada en una primera mitad convulsa y una segunda mitad dictatorial. Creo que esta crisis separa una vieja Argentina, vital y conflictiva, de la Argentina decadente y exangüe en la que vivimos desde hace cuatro décadas.

Es posible trazar una imagen estilizada del período secular que va desde fines del siglo XIX hasta los recientes años 70. En aquella Argentina la economía funcionaba bien y daba empleo a casi todos. Hubo períodos mejores y peores, pero dentro de una aurea mediocritas que hoy extrañamos. La sociedad, dinámica y móvil, incorporó sucesivos contingentes migratorios y les ofreció oportunidades para su integración y progreso. Según una ficción verosímil, los hijos habitualmente estuvieron mejor que sus padres o abuelos. Para ello fue decisiva la acción de un Estado con potencia y eficacia, capaz de sostener políticas que, al margen de las valoraciones, dejaron una huella en el país, como la política educativa de fines del siglo XIX o las políticas sociales de Perón.

Vital y creadora, fue también una Argentina con conflictos. La democracia política plena, introducida en 1912, se alejó del cauce institucional y transitó por liderazgos autoritarios, unanimistas y facciosos. Así generó una fuerte conflictividad, que varias veces derivó en la apelación al golpe militar. Hubo conflictos sociales dramáticos, pero superados, como en los años de la Semana Trágica, y otros de índole más cultural e identitaria, como el que desde 1945 enfrentó al "pueblo" con la "oligarquía".

Pero las mayores tensiones vinieron de las relaciones entre los grupos defensores de distintos intereses y un Estado que se deslizó de su función reguladora a la concesión de franquicias, fácilmente derivadas en privilegios, como la protección industrial o las leyes sindicales. El centro de los conflictos estuvo en ese Estado dadivoso. Desde 1955, con su legitimidad cuestionada, fue desbordado por los grandes grupos de interés, colonizado, convertido en botín de guerra e inutilizado.

En los años 70, estas tensiones confluyeron en una crisis violenta, que se desarrolló en dos tiempos. En la primera mitad se agudizaron los conflictos corporativos y se evidenció la impotencia del Estado para canalizarlos. Fueron potenciados por una intensa y multifacética movilización social disparada por el Cordobazo. Grupos muy diversos condenaron "la dictadura y el imperialismo" y soñaron con una "liberación" acorde con el clima cultural de la época. La utopía disparada no encontró un cauce político adecuado ni en la democracia, ni en las puebladas, ni en el sindicalismo clasista. Tampoco en las organizaciones armadas, más espectaculares que efectivas, que impulsaron un salto a la violencia política.

La excepción fue Montoneros, militarmente mediocre, pero que vinculó su "socialismo nacional" con el tradicional mito del retorno de Perón. Enfrentaron al gobierno militar y a la "burocracia sindical" y ganaron la calle con la Juventud Peronista. En 1973 Perón pretendió controlar ambos conflictos jugando su autoridad personal, pero no pudo reabsorber a Montoneros y vio derrumbarse el Pacto Social. Antes de morir, había echado las bases del terrorismo de Estado. Con Isabel, que autorizó la intervención de las Fuerzas Armadas, la crisis llegó al paroxismo.

La dictadura militar presidió la segunda etapa de la crisis. El terrorismo clandestino de Estado acabó con el residuo de las organizaciones armadas y con todas las voces potencialmente contestatarias. Al hacerlo, degradaron al Estado, que fue su instrumento, de la seguridad jurídica a la ética de su funcionariado. La parte nocturna corrompió a la parte diurna.

Creyeron que las raíces de la conflictividad se encontraban en la relación colusiva entre el Estado y la industria protegida, sus empresarios y sus sindicatos. La solución, muy castrense, fue sangrar un cuerpo vigoroso para bajar la fiebre. El fuerte golpe arrasó con el sector industrial y comenzó la reversión del largo ciclo del pleno empleo, mientras que el anunciado saneamiento estatal fue esterilizado por nuevas formas de prebendarismo, protagonizadas por la "patria contratista", la "financiera" y también la militar.

Iniciada en la crisis de los años 70, la decadencia argentina ya lleva cuatro décadas, interrumpidas por dos momentos de esperanza: la construcción democrática de 1983 y el ciclo de crecimiento económico que se inició en 2003. Las circunstancias económicas limitaron al primero y las políticas malversaron el segundo.

La principal víctima de esta crisis fue el Estado, que en estas cuatro décadas fue corroído y desmontado. Con discursos y políticas diversos, achicar y debilitar al Estado ha sido nuestra única política de Estado. Con el argumento del déficit, se desatendieron los servicios sociales básicos y se degradaron la educación, la salud y la seguridad. Se privatizaron sus empresas, pero se instrumentaron mal su regulación y control, y a la larga, como en el caso de la energía, todo resultó mal. Sin controles, la dadivosidad estatal abrió las puertas a un nuevo prebendarismo, más personalizado y depredador.

En la economía hubo una dolorosa crisis, pero también emergió algo nuevo. Desde mediados de los años 70 se acumularon los elementos destructivos. Crecieron la desocupación y el trabajo informal y, con la apertura financiera, vinieron la vulnerabilidad externa, el endeudamiento y las hiperinflaciones. Pero sobre estas ruinas comenzó a desarrollarse un sector más eficiente, como el agroindustrial, que exporta y no necesita protección. Los altos costos sociales de esta transformación evidencian la escasa capacidad del Estado para regularla y para emplear de manera útil los beneficios sectoriales extraordinarios.

La retirada del Estado, la desocupación creciente y los picos inflacionarios decantaron en una sociedad nueva, polarizada, segmentada y sin capacidad de acción colectiva, tan diferente de aquella integrada, móvil y conflictiva de la Argentina potente. Hoy, junto a un sector muy próspero y otro que hace equilibrios para no caer, una cuarta parte de los argentinos vive en la pobreza. Se trata de un mundo social distinto, sólido y consolidado, con organización, poderes y valores singulares, referidos al trabajo, la ley, la vida y la muerte. Una brecha separa hoy dos sociedades y dos culturas.

En 1983, la nueva democracia prometió corregir un rumbo todavía incipiente. Pero en los 30 años siguientes el rumbo se profundizó y la democracia se adecuó a él. Sus principios republicanos se invirtieron y un gobierno de autoridad concentrada maneja sin límites los recursos estatales, que emplea en la producción de los sufragios necesarios para su mantenimiento. Desde hace veinte años existe un Partido del Gobierno, que se superpone exactamente con la administración del Estado.

En los últimos doce años, los rasgos de esta Argentina de la decadencia se han profundizado. La bonanza excepcional del principio cambió poco al país, pero fue la base para montar el actual aparato de gobierno, encaminado a acumular poder, dinero y más poder. El Estado terminó absorbido por el Gobierno y se potenció el prebendarismo, convertido en cleptocracia, pues su núcleo activo lo forman los propios gobernantes. La pobreza está más consolidada y el sistema de producción de votos funciona con eficacia demoledora. Por donde se lo mire, estamos en lo más hondo del ciclo descendente iniciado en los años 70.

¿Cómo salir de esto? La opción electoral es tan contundente como dramática. Pero un nuevo gobierno que quiera cambiar el rumbo poco podrá hacer si, junto con las tareas urgentes, no encara la reconstrucción del Estado, pues en su deterioro está -me parece- el meollo de la crisis argentina.

ESTADOS UNIDOS SE SACA UNA MOLESTIA DE ENCIMA


Los presidentes de EE.UU., Barack Obama, y de Cuba, Raúl Castro. Cuba sabe que la globalización es una realidad insoslayable y se prepara para involucrarse en ella. Lo hará a su manera, pero lo hará. La apertura comercial ya se ha iniciado. Foto: EFE

Por Rogelio Alaniz

Sólo a la Señora Cristina se le puede ocurrir que el reciente acuerdo de Barack Obama con Raúl Castro es una victoria de la revolución cubana. Para que así fuera, sería necesario -por ejemplo- que en Cuba haya una revolución activa, cosa que si alguna vez la hubo falleció por inanición, despotismo y pobreza hace muchos años. Hoy, Cuba no discute la emancipación de los trabajadores, la constitución del hombre nuevo o un orden social igualitario. Si algún debate hay, éste gira alrededor de cómo compaginar la dictadura política con una economía de mercado.

Sesenta años de dictadura, sesenta años de despotismo con paredones, campos de trabajos forzados, exiliados y represión interna; sesenta años con una sociedad civil despolitizada y sometida, para arribar a la conclusión de que la economía de mercado es necesaria, pero eso sí, sin libertades políticas y civiles. La Cuba del “huracán sobre el azúcar”, la patria socialista del Che, el único territorio liberado de América Latina, hoy no es más que una lamentable dictadura tropical gobernada por ancianos despóticos y algo chiflados.

¿Nada para rescatar? Según sea el punto de vista que se mire. La toma del poder en 1959 se hizo en nombre de la libertad y la democracia. Ninguna de esas banderas se respetó, pero el impulso revolucionario en clave leninista o stalinista promovió reformas sociales interesantes en el campo de la educación y la salud, por ejemplo. Todo muy lindo hasta que llegó el momento de debatir cómo se financian estos avances.

La “solidaridad de la URSS” fue una respuesta tentativa que permitió alentar la ilusión de que todo era posible. Después, los hechos demostraron que las imposibilidades materiales existen y que en el laboratorio social cualquier iniciativa debe hacerse cargo, en primer lugar, de sus costos.

Si el acuerdo con Obama no es una victoria de Cuba, ¿es acaso una victoria de EE.UU.? Tampoco lo es, porque EE.UU. no ganó ahora, ganó en 1990 cuando se derrumbó la URSS y, por ese camino concluyó la llamada guerra fría, con un ganador y un perdedor. Por lo tanto, estos acuerdos son apenas un trámite para poner fin a anacronismos que deberían haber concluido hace, por lo menos, un cuarto de siglo. Cuba ya no da miedo, da lástima; Cuba no crece, sobrevive.

La otrora esperanza revolucionaria para América Latina es un fracaso económico, social y político en donde lo único que sobrevive intacto es el dictador y la dictadura, con su afilado aparato represivo y sus eficaces servicios de inteligencia, de donde, seguramente, surgirán los nuevos líderes políticos, porque en estos regímenes, el héroe se suele confundir con el verdugo.

Lo que acaba de hacer EE.UU. con Cuba, por lo tanto, es sacarse un problema de encima, una cascarita en el zapato, para ser más preciso. Al exilio cubano la decisión no le gustó, pero a estos señores habría que recordarles que durante casi cincuenta años EE.UU. sostuvo, financió y acompañó las conspiraciones de los llamados “gusanos”. Los resultados están a la vista: los Castro intactos y los exiliados financiando con remesas a sus desafortunados parientes residentes en la isla.

EE.UU. hoy sabe que Cuba no representa ninguna amenaza para su seguridad interna y para la seguridad hemisférica. Es verdad que se trata de una dictadura que no incluye en sus planes inmediatos y mediatos dejar de serlo. También es verdad que Cuba no va a dar una respuesta a las expropiaciones realizadas contra empresas norteamericanos en los inicios de la revolución. Todo esto es cierto, pero a esta altura de los acontecimientos, EE.UU. está dispuesto a dejar pasar estos reclamos porque su objetivo central es normalizar las relaciones con una isla que, con todo respeto, es apenas un barrio de algunas de sus ciudades más populosas.

La normalización interna incluye la única libertad que el régimen tiene previsto reconocer: la libertad religiosa y, sobre todo, la libertad de la Iglesia Católica para practicar su fe. El acuerdo pudo lograrse gracias a las progresivas concesiones mutuas. Los Castro dejaron de perseguir a los católicos y, sobre todo, a sus jerarquías religiosas, pero los católicos cubanos, a través de sus máximas autoridades locales y con el visto bueno del Papa, dejaron -en realidad, si le vamos a creer a los disidentes, dejaron hace rato- de denunciar las persecuciones. Tarde, los Castro advirtieron que si a los católicos se les deja practicar su religión, sus sacerdotes y obispos reducen al mínimo las denuncias sociales y políticas.

Pendiente para el futuro queda Guantánamo, ese territorio que EE.UU. ocupa desde principios de siglo pasado y que, según los entendidos, los yanquis estarían dispuestos a ceder porque su exclusiva utilidad en los últimos años fue la de cumplir funciones de presidio, una tarea insostenible para el futuro inmediato. Guantánamo, por lo tanto, volvería a ser administrada por Cuba, como corresponde.

En definitiva, Cuba será para los cubanos. O, para decirlo de otra manera, para que los cubanos arreglen sus problemas, como puedan o como sepan. ¿Y el bloqueo? Digamos para ser más precisos, el embargo, poco a poco se irá reduciendo. Cuba sabe que la globalización es una realidad insoslayable y se prepara para involucrase en ella. Lo hará a su manera, pero lo hará. La apertura comercial ya se ha iniciado; las “bocas” a cargo de esa tarea están funcionando.

El capitalismo es el horizonte irreversible de la isla. Será un capitalismo al estilo chino o vietnamita, es decir, con dictadura política y partido único. La otra alternativa puede ser la rusa, pero sería la más complicada, porque ella incluye a los burócratas comunistas transformados en voraces capitalistas y dedicados a apropiarse de las empresas públicas para transformarlas en negocios privados.

Todo puede ser posible en esta Cuba cuyo fracaso histórico se presenta como una victoria política. La pregunta al respecto es la siguiente: Si es una victoria, ¿a quién le ganó? ¿A EE.UU.? Ya probamos que no. ¿Al imperialismo? Allí está el supuesto imperialismo gozando de muy buena salud, mientras que consignas como hacer dos o tres Vietnam, parecen delirios de chiflados.

Cuba no exporta revoluciones desde hace rato, tampoco se propone catequizar a favor del socialismo en el mundo, entre otras cosas porque se ha quedado sin Libros Sagrados; mucho menos, se propone enviar tropas “libertadoras” como lo hizo en su momento a Angola y a otros países africanos; tampoco alienta prácticas foquistas, mientras que su última esperanza para proyectarse hacia América Latina, el chavismo, agoniza golpeado por la corrupción, la inseguridad y la caída acelerada de la renta petrolera. A Fidel lo sucedió Raúl y a Chávez, Maduro. El signo que se mantiene constante es la decadencia.

Lo único que sobrevive de tanta jarana, de tantas promesas y fantasías es la dictadura, el régimen de dominación y control de los Castro. ¿Por cuánto tiempo sobrevivirá? No lo sabemos. Después de más de medio siglo de despotismo no es fácil imaginar alternativas superadoras, sobre todo por parte de una sociedad habituada a la obediencia, el miedo y la resignación.

Lo novedoso de aquí en más es que Cuba, por primera vez se encuentra frente a sí misma sin coartadas ideológicas, sin mitos, sin leyendas, sin fantasmas... Ahora, no estará el imperialismo y su “infame e inhumano bloqueo”. Y mucho menos las ayudas “solidarias” de la URSS, en su momento, y de Venezuela, en otro. El mito dominante de la revolución que tantos beneficios extras les ha prodigado a los Castro, seguirá influyendo sobre las conciencias, pero cada vez menos. Incluso, la izquierda contemporánea ya sabe desde hace rato que más que la patria del socialismo, Cuba es el cementerio del socialismo, mientras que la otrora luz del faro de la revolución americana es apenas la luz de algunos de lo burdeles que desde hace años funcionan en La Habana como en los mejores tiempos de Batista, aunque esta vez, los clientes no son los yanquis sino los pródigos y sensuales turistas de la Unión Europea.

FUENTE: http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2015/07/28/opinion/OPIN-03.html

CUBA: LA GUERRA Y LA GENUFLEXIÓN ARGENTINA

Por Mauricio Ortín

Nadie pone en duda que el conflicto por la recuperación de las Islas Malvinas del año 1982 se desarrolló en el marco de una guerra contra un enemigo perfectamente identificado, Gran Bretaña. No está claro o, por lo menos, no totalmente contra quién o quiénes la Argentina se enfrentó en las décadas del 60 y el 70. Ello porque si bien fueron distintos los grupos contra los que combatió el Estado nacional (Montoneros, ERP, EGP, FAR, FAP,  etcétera) todos, sin embargo, llevan el sello o marca que los hace uno. Ese denominador común es el Estado cubano;  el que con apoyo logístico y entrenamiento militar o, directamente, con soldados de elite estuvo detrás y en el frente de todas y  cada una las facciones guerrilleras que asolaron el país. No se trató, entonces, de la típica guerra civil en la que participan dos bandos de un mismo Estado sino del enfrentamiento entre la alianza Cuba-ERP-Montoneros contra el Estado argentino. El que se materializó a través de las agresiones armadas llevadas a cabo tanto a gobiernos constitucionales como de facto. El objetivo, como parte del plan general del gobierno cubano de extender el marxismo a toda Latinoamérica, era el asalto y toma del poder por la vía armada (Conferencia OLAS, La Habana. 1967:



Pruebas al respecto, hay para hacer dulce. Comenzando por las declaraciones de guerra que hicieron públicas en revistas y libros de los mismos guerrilleros y los funcionarios del Estado cubano. Y, mucho más contundentes que las palabras, las acciones de combate como los ataques a cuarteles, los asesinatos de militares, la fabricación de armas y la toma de municipios no dejan ninguna duda de que se trataba de una guerra. De allí que pretender institucionalizar oficialmente de que no hubo una guerra sino un genocidio, además de dar pasto para la gilada, constituye una perversa mentira de nefastos efectos. El grave error de los gobiernos argentinos, constitucionales y de facto, desde el inicio de la agresión cubana hasta hoy, ha sido no responder soberanamente en consecuencia. Por ejemplo, romper relaciones con el régimen de los Castro y denunciarlos ante el mundo. Todo ello, sumado a la falta de escrúpulos de la mayoría de los políticos y el prevaricato reinante, llevó a la más injusta persecución política que la Argentina haya conocido: la de considerar victimarios de lesa humanidad a los que defendieron el Estado argentino, pero víctimas a los que lo atacaron como agentes del cubano-comunista. Verdadera patraña inmoral  y apátrida que, además eximir de culpa y cargo a los funcionarios y militares cubanos involucrados, consiente en perseguir a unos y  retribuir con canonjías, billetes y el bronce a los que sirvieron al régimen extranjero. Por una situación similar aunque restringida  a un único hecho, el atentado contra la AMIA, el Estado argentino denunció, procesó y pidió la captura internacional de los funcionarios del régimen iraní y su conexión local para juzgarlos en el país. Debió proceder de igual forma con el enemigo cubano. Le faltó voluntad. Pruebas sobran. Por citar una reciente, la repatriación y rendición de honores  militares (en reconocimiento a su acción en la Argentina) a los restos del oficial cubano, Hermes Peña. El que revistara con el grado de capitán en el Ejército Guerrillero del Pueblo y  fuera abatido por la Gendarmería Nacional en la selva oranense después que el cubano diera muerte al gendarme Juan Adolfo Romero. También, Abelardo Colomé Ibarra, general cubano y actual ministro del Interior del régimen castrista (condecorado: “Héroe de la República de Cuba”) fue parte de la guerrilla en Salta. Sin embargo, a ninguno de los  fiscales federales, febriles perseguidores de policías y militares argentinos, se le pasó por la cabeza pedir el procesamiento de militares cubanos o de los combatientes del ERP Y Montoneros (¿para quién trabajan?).


Pero, en la Argentina, la competencia por complacer a la tiranía castrista es de una ferocidad que no da tregua. Ya Aníbal Ibarra había picado en punta al declarar “Ciudadano ilustre de Buenos Aires” al dictador Fidel Castro; Cristina y Néstor le rindieron también honores y la iglesia no se queda atrás. Ahora bien, hay que reconocer que Scioli madrugó a propios y extraños. Porque, el que un candidato a presidente argentino en plena campaña electoral elija al tirano Raúl Castro, enemigo histórico de su pueblo y del nuestro, como el primer mandatario a visitar, podrá ser de pusilánimes pero, que es original, es original.

SCIOLI CANDIDATO


Soy una mujer mayor con nietos, y mi intención es solamente repasar lo que ha sucedido en los últimos años en el país. Bajo distintos gobiernos peronistas hemos vivido las situaciones más apremiantes. En un golpe militar se destituyó al gobierno más honesto de la Argentina, el del doctor Arturo Illia, hoy una ficción en esta Argentina donde la corrupción es aceptada y justificada. "Si hace las cosas bien tiene derecho a quedarse con algo más" dicen los vivos que luego cuestionan y piden explicaciones a los gobernantes que se quedan con lo que no les corresponde, y en abundancia. El gobierno peronista/kirchnerista ha destruido la moral, la honestidad, la decencia y la idoneidad. Ser moral, honesto, decente e idóneo es hoy ser golpista, desestabilizador y hasta represor.


Claro que quienes sostienen esta hipótesis son quienes formaron parte de organizaciones terroristas y sus hijos y nietos hoy ocupan cargos legislativos o puestos importantes en el gobierno nacional, un gobierno que a pesar de condenar el "genocidio" de los 70 celebra, aplaude y reivindica a la dictadura más sangrienta, la cubana, que tiene en su haber más de 300.000 violaciones de los derechos humanos. Y quien lo hace es el candidato presidencial del oficialismo, que ha soportado las discriminaciones más salvajes y un destrato infinito y que logra doblegar esas maldades convirtiéndose en el líder de quienes quisieron apartarlo. Esto resulta muy peligroso no solo para quienes intentaron humillarlo, sino para una nación que está huérfana de honestidad, de idoneidad, de ejemplos democráticos. Y atrapada en la corrupción.

Grazia Ahlar Thería

FUENTE: http://www.lanacion.com.ar/1814037-cartas-de-los-lectores

NOTA: Las imágenes no corresponden a la nota original.

QUE EL PUEBLO ARGENTINO SEPA XIV - LA DIGNIDAD QUE PERDIÓ LA REPÚBLICA

27 de julio de 2015 a las 17:59

LA DIGNIDAD QUE PERDIO LA REPUBLICA…. SERA RECUPERADA POR LA MEMORIOSA Y AGRADECIDA CIUDADANIA ARGENTINA

Desde hace más de diez años se viene desmereciendo amnésicamente a los guerreros que enfrentaron a los revolucionarios terroristas de los años ´70.


Esos soldados, en sentido lato, que arriesgaron sus vidas y también se inmolaron por la Nación, aún no tienen el merecido reconocimiento, sino persecución política y olvido (como la IXna Legión) por parte de una sociedad empequeñecida por la acción espuria y solapada de quienes insisten en reivindicar hechos deleznables cometidos con el apoyo exterior, para la toma del poder, con ejercicio de la VIOLENCIA TERRORISTA REVOLUCIONARIA.


La prédica oficialista de ésta última DECADA DE INFAMIAS, disfrazada de legalidad constitucional, conforma un proceso envilecido de desmemoria colectiva, implementada por el Kirchnerismo, mediante el lavado de cerebro, propio de Mao; la propaganda política de Goebels; y la “praxis” de la doctrina gramsciana, de Antonio Gramsci, para la toma del poder a través del control de la justicia, el sistema educativo y los medios de comunicación. Para lo cual, emplearon y cuentan con Laclau, Fryederik, Vervitzky, Zannini, Kunkel, Conti y tantos más.


Así, la Nación Argentina, partida en dos por la aniquilación de la República, acción de Ricardo Lorenzetti, al violar el art. 1° de la Constitución Nacional, asiste a la licuación de su historia (la remota y la reciente) y su sustitución por una absurda narración propia del realismo mágico construido con palabras divorciadas con la realidad de los hechos, palpables en el sentir y en el padecer de la sociedad que, aún sorprendida, no sale de su asombro ante tanta cosa púrria; por temor y por “ignorancia” planificada e impuesta desde el Gobierno Nacional.

Los terroristas que plantearon una GUERRA REVOLUCIONARIA fueron vencidos con las armas de la Nación Argentina, según lo ordena el Preámbulo, y no se titubeó en bajar a la misma cloaca desde donde se planeaba y se desarrollaba su “praxis revolucionaria”, importada “idealistamente” para beneficiarse, aún en estos días, a costa de la sociedad argentina.

EX TERRORISTAS EN EL ESTADO

“IMPLUMES QUE PRETENDIAN VOLAR COMO AGUILAS”, pero que una vez derrotados, se ocultaron agazapados y solapadamente cambiaron las leyes a su antojo para ejecutar la embestida jurídica que los presenta como “VICTIMAS” en una sátira irónica y cínica de la JUSTICIA ARGENTINA devenida en endeble, advenediza y genuflexa del poder político. TRISTE FIN DE UN ORDENAMIENTO JURIDICO QUE SE ENRAIZA EN MAS DE 2000 AÑOS DE HISTORIA DE LA HUMANIDAD!!!

¿Una ciudadanía adormecida?                                                                                 
La desmemoria no puede haber calado tan hondo en los verdaderos ciudadanos argentinos.

La Nación no olvida a sus héroes ni los arranca de sus libros; tampoco a los enemigos de la República.

Desde el Preámbulo, la Constitución Nacional ordena afianzar la justicia y proveer la defensa común y a repensar qué Nación y qué forma de Gobierno establece para nosotros y las futuras generaciones.

LA DIGNIDAD ARGENTINA DEBE SER RECUPERADA para ejemplo de los poderes hegemónicos y la humanidad toda, reconociendo a los visionarios fundadores de la Nación, los valores en que se cimentó el Estado Argentino, los héroes que la supieron defender generosamente y la abnegación y constancia de la ciudadanía que la sostiene día tras día.

INSISTIR, PERSISTIR, RESISTIR!!!

¡¡¡SOLDADO, NUNCA PIDAS PERDÓN POR DEFENDER A LA PATRIA!!!

Güemes, Julio de 2015

UN PRESO POLITICO

Nota del autor: Este escrito no es anónimo, tengo grado, nombre y apellido, también N° de DNI. No los doy a conocer, por el momento, por temor a represalias hacia mi familia y/o mis fieles amigos.



NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original. 

lunes, 27 de julio de 2015

CHAPALEANDO EN EL BARRO



"Nos aguarda una inmensa tarea. Tenemos que librar una lucha sin cuartel contra el atraso, el estancamiento, el desánimo y la desesperanza. Tenemos que extirpar hasta sus raíces la ignorancia, la miseria, la enfermedad y el miedo al futuro. Tenemos que vencer, porque esta lucha sin cuartel la hemos de librar en nombre de la justicia y de la libertad". Arturo Frondizi

Resultaron impactantes las imágenes que, provenientes de Río Gallegos, el reducto de la familia Kirchner, llegaron el jueves a las redacciones periodísticas y a las redes sociales. Más allá del habitual clientelismo, representado esta vez por muchos camiones repletos de heladeras, lavarropas y cocinas, para regalar y seducir a los votantes, llamó la atención el verdadero blindaje que, con la Gendarmería, se impuso en la ciudad, tapada de basura por la huelga de los empleados municipales, para proteger a la Presidente del descontento popular. La semana pasada me preguntaba qué hará Cristina, por dónde caminará, cuando deje el poder, por las buenas o por las malas; el haber necesitado adoptar todas esas precauciones en su propio territorio incrementa las dudas. Tampoco fue un dato menor que el acto en cuestión se haya hecho en un gimnasio cubierto, de escasa capacidad, ya que demostró cuán pocos seguidores tiene allí esta enorme asociación ilícita.


En especial sorprendió al comparar esa situación con lo ocurrido el domingo pasado en la ciudad de Buenos Aires, cuando el PRO, en el gobierno desde hace ocho años, logró imponerse al resto de las fuerzas políticas, ya que se enfrentó a la totalidad de los partidos, incluyendo obviamente al ¿Frente para la Qué? pero también a algunos de los integrantes más conspicuos del espacio Cambiemos, en una suerte de reedición de la Unión Democrática que compitió con Perón por su primera presidencia.

El joven Lousteau quedó chapaleando en el barro porque, amén de decirse dueño de los votos ajenos que lo acompañaron para intentar en vano frenar el triunfo de Rodríguez Larreta, rompió las reglas del espacio que integra al declarar que, si Macri se impusiera en las PASO sobre Sanz y Carrió, votaría a su competidora Stolbizer. Si de potrillo se porta así, ¿qué se puede esperar de él más que de cualquier otro político del tradicional montón?


También resultó patética la imagen de Mariano Recalde, ese aspirante K desaparecido en la primera vuelta, festejando los presuntos apuros del PRO, en el mismo momento en que Aerolíneas Argentinas, la empresa que preside y que nos cuesta dos millones de dólares diarios, cancelaba cientos de vuelos y dejaba en tierra a decenas de miles de pasajeros, en plenas vacaciones de invierno; sólo la mansedumbre corderil de los argentinos impidió que incendiaran las terminales aéreas. La razón de ese aquelarre fue la sobreexigencia previa a las tripulaciones, para evitar problemas al presidente-candidato durante el período preelectoral capitalino y la conducción tan poco profesional de la compañía, entregada a los inexpertos jóvenes, pero ya avezados ladrones, de La Cámpora.

El ¿Frente para la Qué? sigue poniendo su enorme aparato, financiado por todos, para vender la idea de "ya ganó". Jorge Giacobbe analizó los resultados de las elecciones de todo tipo celebradas hasta ahora -41% del padrón- y demostró que la colecta oficialista llegó al 32%. Para llegar a ese porcentaje, le adjudicó todos los votos de Perotti (Santa Fe), Bermejo (Mendoza) y Urtubey (Salta), y creo que con ello lo exageró, pues contenían votos del PJ no K que, quizás, no acompañen ahora a Scioli.


El Gobernador (¿dónde está su declaración jurada de bienes?), que pretende suceder a su jefa, no tiene la vida demasiado fácil, ya que la noble viuda se ha autodesignado jefe de su campaña, pierde votos cuando ésta habla por cadena y está obligado a "cristinizar" su discurso cada día más. A la imposición de Zannini como ladero en la fórmula, con el perjuicio que le trae aparejado el connubio con el autor intelectual de todos los mamarrachos en que los Kirchner convirtieron a las instituciones republicanas, se sumaron los problemas en la economía que Kiciloff, otro groucho-marxista, esperaba, con enorme ingenuidad, que sólo estallaran el año próximo. En este sentido, el fuerte impacto de los dichos de Antonio Caló, jefe de la CGT oficialista, al reconocer que el nuevo salario mínimo, festejado por el Gobierno como un logro, no alcanza para cubrir las necesidades mínimas, el campo en ebullición, las fábricas que cierran y los cada vez mayores piquetes sólo pueden augurar nuevos conflictos en lo inmediato.


Siempre, en épocas preelectorales, los argentinos tienden a cubrirse comprando dólares pero esta vez, por haberse enterado de la falta de divisas en el Banco Central, en especial por la necesidad de pagar US$ 6.000 millones por un bono, se aceleró el proceso y llevó al dólar blue a superar al ¿libre? por 60%. La desesperación del Gobierno fue tal que vendió bonos dolarizados, de la ANSES, a menor valor que el que pagaba el mercado para frenarlo; esa maniobra, que defrauda a los jubilados, ya es un hábito de esta administración.

Por lo demás, la estanflación en que nos encontramos y la magnitud del gasto y de la emisión monetaria, incrementados a niveles demenciales por las necesidades proselitistas del kirchnerismo, obligó a suspender todas las obras públicas, para desazón de los candidatos locales, que las usan habitualmente como propaganda electoral.

Tampoco parece que puedan aparecer buenos vientos para las velas sciolistas desde el exterior, ya que el deterioro del superávit comercial -única fuente genuina de divisas- supera al de principios de la década anterior, cuando los precios de las commodities eran menos de la mitad de los actuales. Brasil, nuestro principal socio comercial, está sumido en una crisis institucional (podría llevar a la destitución de Dilma Rousseff por utilizar la misma "contabilidad creativa" a la que este Gobierno es tan afecto) y económica que lo ha hecho entrar en recesión, y China, comprador tradicional de nuestros productos primarios, ha desacelerado fuertemente su crecimiento y, consecuentemente, su demanda. No creo que la visita de Scioli a Cuba -¿a qué habrá ido?- ni la promesa de Raúl Castro, un reconocido paladín de los derechos humanos, de concurrir a su eventual asunción como Presidente en diciembre, contribuyan a ese fin que tanto anhela.


En resumen, sigo creyendo que habrá ballotage en octubre, y que se repetirá ahora lo sucedido en 2003, cuando Carlos Menem renunció a participar en el ballotage porque sabía que no obtendría un voto más. Así Macri, tal vez a pesar suyo, será el próximo Presidente, salvo que el diablo -vía fraude o violencia- meta la cola; sería todo un gesto republicano que las fuerzas opositoras se comprometieran a que sus propios fiscales vigilarán las urnas en beneficio de las demás.


Me queda, sin embargo, una grave preocupación: si la corrupción desaforada del Gobierno es por todos conocida, si la pobreza y la indigencia superan el 28%, si la economía se cae a pedazos y el Banco Central está quebrado, si en el Conurbano siguen faltando cloacas y agua potable, si se sabe el estado calamitoso de la educación y la salud públicas, si las villas de emergencia se han decuplicado, si la violencia y el narcotráfico se han apoderado del país, si es notorio el colapso de la infraestructura de comunicaciones, transporte y energía, ¿en qué clase de sociedad nos hemos convertido como para que el oficialismo conserve un tercio de aprobación?


Frondizi pronunció el discurso que integra el párrafo citado cuando ganó las elecciones, luego de la Revolución Libertadora, que había derrocado a Perón tres años antes. Ese lapso fue, tal vez, la época en que la sociedad argentina estuvo más brutalmente enfrentada, hasta la llegada del kirchnerismo al poder. Entre las catástrofes que éste legará a su sucesor, tal vez la más dramática sea la grieta social, que costará mucho suturar.


Es hora de comprometerse, de reconstruir y de curar; de regresar al camino que nos marcaron quienes hicieron de nuestro país un verdadero orgullo para sus habitantes: un país que fue, por algunas décadas, un faro que iluminó, con su cultura y su desarrollo, a toda América Latina. Venezuela y Brasil ya nos lo están señalando la ruta, aunque les esté costando sangre, sudor y lágrimas recuperar la decencia y la libertad perdidas. Entre otros, Alberdi, Sarmiento y Vélez Sarsfield se preguntan: ¿serán capaces los argentinos actuales?

Bs.As., 26 Jul 15

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado

MONUMENTO DERRIBADO


Hace varios días se presentó la estatua de Juana Azurduy, que reemplaza a la propia del explorador Cristóbal Colón. No es el primer movimiento revisionista promovido por el gobierno nacional, con intención de borrar lo que a ellos no les conviene que todavía exista. Están más preocupados por destruir en vez de proyectar la Nación al futuro. En Salta capital pasó algo parecido con un monumento que recordaba un hecho más reciente y, expresaba una etapa que el gobierno kirchnerista quiere dibujar e inventar a gusto y conveniencia. Se trata del monumento que recuerda el 28 de mayo de 1975, día en el cual soldados salteños de la Compañía de Ingenieros 5» con asiento en Salta, estando en Tucumán, fueron atacados y defendieron su imprevisto cuartel: una escuela que estaban pintando. Su institución era el Ejército argentino, y por ello defendían a su Nación, la Argentina. Se sabría después que los terroristas del Ejército Revolucionario del Pueblo querían atacar el Puesto de Comando Táctico de la 5» Brigada de Infantería, asesinar a toda la oficialidad y luego reemplazar la Bandera Celeste y Blanca por el trapo rojo que simbolizaba al ERP.


Dada la importancia del combate, se hizo un monumento recordando la gesta en homenaje a los soldados conscriptos y suboficiales que participaron. En 2013, tras unos discutidos meses previos, destruyeron el monumento al Combate de Manchalá.

Centro de Oficiales de las FF.AA. (C.O.F.A.)

Siendo conscientes del trasfondo cultural e ideológico que dicha demolición tiene, se formó una asociación que propuso e impulsó un documental: La Escuelita de Manchalá. El Centro de Estudios en Historia, Política y Derechos Humanos de Salta trabaja para rescatar la verdad histórica, y por tal razón presentará ese trabajo el jueves próximo, a las 19, en el C.O.F.A.[1], Capital Federal. Semanas después, se hará otra presentación similar en CABA.

David San Román (n)


NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.



[1] Avenida Presidente Quintana 161, C.A.B.A.

viernes, 24 de julio de 2015

NUEVA PROYECCIÓN DEL DOCUMENTAL "LA ESCUELITA DE MANCHALÁ"


OBEDIENCIA MILITAR


Hace pocos días, en la cena de camaradería de las Fuerzas Armadas, la Presidenta les dijo a los militares en actividad que "no escucharan cantos de sirenas como aquellos que están en los penales por hacer las cosas que les hicieron hacer" y utilizó a Ulises como ejemplo.

¿No sabe acaso la Presidenta, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, que las órdenes no se debaten, sino que se obedecen? La ley militar es muy clara sobre esto. Los militares deben cumplir estrictamente lo que se les ordena y si se comete un delito el único responsable es quien impartió la orden.

¿Cuántas personas están siendo condenadas por el cumplimiento de las órdenes impartidas? ¿Ignora la Presidenta todo esto?

Gabriela Parodi

martes, 21 de julio de 2015

PRESOS POLÍTICOS Y AVASALLAMIENTO


PRESOS POLÍTICOS

Leí en la edición del 15 de julio, en la nota "Morir en prisión", sobre las muertes provocadas por la cárcel. En el artículo, el Servicio Penitenciario Federal informa que en el período 2009-2014, con 10.000 reclusos, murieron 272.

Considero que dicha información no es exacta o cuando menos imparcial, dado que no ha tenido en cuenta la situación de los presos políticos, de los cuales en el período en cuestión (2009-2014) han muerto 213; en lo que va del año son 25 que debemos agregar a un total de 303 presos políticos fallecidos, la mayoría de ellos presos en sus domicilios. Los responsables de otorgar y controlar las prisiones domiciliarias son los jueces. Éstas no siempre son dispuestas por razones de salud, pese a tener graves afecciones, ni por tener más de 70 años, como marca la ley. Por el contrario, en la mayoría de los casos se otorgan cuando los penados se transforman en enfermos terminales, es decir que los envían a sus casas a morir y por ello son numerosos los juicios penales por "abandono de persona" iniciados a jueces, médicos y/o responsables del cuidado de los presos, causas que seguramente tendrán movimiento con el cambio de gobierno.

Creo que en el artículo en cuestión esta situación debería haberse tenido en cuenta. Lamentablemente, aquellos que aclamaron pública y políticamente y pese a que, por disposiciones de un gobierno democrático, iniciamos el combate contra las organizaciones subversivas que buscaban la toman del poder por las armas, hemos sido olvidados por propios y ajenos.

Carlos E. Plá
DNI 4.418.428



AVASALLAMIENTO

En buena hora parte de la sociedad argentina y muchos jueces y fiscales parecen despertarse ante la repudiable política de avasallamiento que lleva adelante el Gobierno contra el Poder Judicial y todo aquel a quien considere su enemigo. Una de las primeras tareas del gobierno kirchnerista fue impulsar, con la complicidad del Congreso, de la Corte Suprema y de la mayoría de jueces y fiscales de la justicia federal, la demolición hasta los cimientos, de los principios fundamentales del orden jurídico. Este plan siniestro, junto con el gigantesco prevaricato, como ya lo denunciara la Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia, no fue resistido por nadie. De haber sido así hoy no habría 1800 presos políticos y 303 muertos en cautiverio, y seguramente, la Argentina contaría con una justicia independiente.

Alberto Solanet

FALLECIÓ OTRO PRESO POLÍTICO


Estimados Amigos:

A través de la Unión de Promociones hemos tomado conocimiento que el jueves 18 de Junio de 2015, falleció el señor Sargento (R) Pedro Osvaldo SALVIA (Policía Federal Argentina), quién se encontraba injustamente detenido como  Preso Político.

Con él, son 304 (trescientos cuatro) los Camaradas fallecidos, pertenecientes a todas las Fuerzas Armadas, de Seguridad, Policiales, Penitenciarias y civiles; en el marco de este proceso de persecución, teñido de incontables irregularidades jurídicas y sistemática venganza, propias de una justicia prevaricadora.

Expresamos nuestras sentidas condolencias a todos sus familiares, allegados, compañeros y amigos, rogándole al Señor, les conceda pronta y cristiana resignación.

Dadas las avanzadas edades y estados de salud de los Presos Políticos en la Argentina, estas lamentables noticias son cada vez más seguidas. Una vez más levantamos nuestra voz hacia el poder de turno, no pueden continuar con esta matanza selectiva… es su obligación como presidente de todos los argentinos garantizar el debido proceso, la igualdad ante la ley, brindar asistencia sanitaria adecuada y por sobre todo lograr la unión de la sociedad para superar las antinomias que después de casi 205 años aún nos mantienen divididos. Es hora de sin odios, ni venganzas, es hora de una mirada superadora.

Sinceramente,

Pacificación Nacional Definitiva
por una Nueva Década en Paz y para Siempre

miércoles, 15 de julio de 2015

POPULISMO Vs. REPÚBLICA Y OTROS MONSTRUOS

Ver "Populismo Vs. República"


Ver "El Monstruo de la Corrupción"


Ver "El Monstruo de la Inflación"

Vos sos el dueño de tu voto y eligís a quién votar.

martes, 14 de julio de 2015

PRESOS POLÍTICOS


Quienes estoicamente nos encontramos desde hace muchos años viviendo privados de nuestra libertad leímos con sumo interés el discurso de despedida del teniente general César Milani. En él recordó con emoción a su familia, despreció a quienes lo denostaron y defraudó a quienes tenían alguna esperanza en su persona -yo no me encontraba entre ellos- al olvidar a sus camaradas de promoción, a su jefe de subunidad y a todos los cientos de detenidos políticos que no esperaban su rescate, pero por lo menos alguna expresión de dolor por la situación que viven. Al igual que le sucedió a Milani, nuestros fiscales y jueces fueron reemplazados, pero en sentido contrario al suyo: los sacaron para poder condenarnos; claro, no teníamos su poder. Deseo aclarar que, pudiendo estar en prisión domiciliaria, preferí quedarme a compartir la cárcel con mis subalternos. No soy ejemplo de nada, simplemente creo que es obligación de todo soldado.

Mis respetos al teniente general Milani, y que disfrute de su retiro. Y si la farsa jurídica lo trajera con nosotros, lo recibiremos como recibimos a todos los camaradas en desgracia.

Cnel. (R) Athos Gustavo Renés
DNI 4.866.862