lunes, 23 de abril de 2018

SERÁ VENGANZA!


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CORTO 10' SERÁ VENGANZA!


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domingo, 22 de abril de 2018

¿CUÁNDO PEDIRÁN PERDÓN AL PUEBLO ARGENTINO?



Así cómo el Instituto Balseiro reconoció su error al homenajear a un supuesto desaparecido que nunca lo fue, nos preguntamos:

¿Cuándo el estado, las organizaciones político-terroristas –que sembraron el odio y la violencia desde 1955 a la fecha– y las supuestas ONG(s) de DDHH reconocerán su mentira de los 30.000 desaparecidos?

¿Cuándo reconocerán que sobran placas en el Parque de la Memoria? 

¿Cuándo reconocerán que se pagaron y cobraron indemnizaciones en nombre de falsos desaparecidos, de caídos en combate, de fusilados por sus propias organizaciones, etc.?


¿Cuándo pedirán perdón por todo el dolor, daños y víctimas que causaron?

¿Cuándo pedirán perdón al pueblo argentino? 

¿Será que en el fondo no desean la concordia entre los hermanos que se enfrentaron en una guerra interna, cómo la definió el tribunal que juzgó a las Juntas Militares?




LA "DESAPARICIÓN" DE GENTILE: HISTORIAS DETRÁS DE UN ERROR CONSTRUIDO CON LOS AÑOS


El relato sobre lo que pasó con el científico del Balseiro fue edificado a base de versiones; un homenaje permitió descubrir la verdad

Por Fabiola Czubaj

Los preparativos a comienzo de año para la colocación de tres baldosas con nombres frente a la sede de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) reactivaron una búsqueda que años antes no había dado resultados. ¿Habría que incluir 21 o 22 nombres para el homenaje?, se preguntaron los organizadores.

La respuesta pulverizó un relato construido de versiones. En cuatro días, las pistas condujeron a la reaparición del físico Antonio Gentile, que vive desde hace décadas en los Estados Unidos. Hasta ese momento, la comunidad del Instituto Balseiro de Bariloche, donde se había graduado hace 59 años, lo consideraba "desaparecido".

Algunos de los indicios, según pudo reconstruir LA NACION, se habían intentado usar para corroborar su desaparición en los 70.

Fue en 2012, cuando para la colocación de una placa homenaje a los egresados detenidos-desaparecidos o asesinados entre 1976 y 1983, a pesar de que Gentile no figuraba en el listado de la Conadep, igual se optó por incluir su nombre junto a Susana Grynberg, Eduardo Pasquini y Manuel Tarchitzky.

Durante el acto en el Pabellón Guido Beck del instituto, el 23 de marzo de ese año, la física María Teresa Causa dijo: "Se sabe que desapareció buscando a un familiar, pero no se conocen las circunstancias que rodearon a su secuestro".

Desde entonces, se sucedieron otros homenajes a los "cuatro" desaparecidos del Balseiro, como el acto en 2015 por el 60° Aniversario de su creación. Recién ese año, según indicaron a LA NACION desde la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, se formalizó en Río Negro la denuncia de su desaparición.

Pero este año, la Comisión de Derechos Humanos del Personal de la CNEA (Cdhpcnea), el Ente Público Espacio para la Memoria y la Promoción de la Defensa de los Derechos Humanos y la Comisión por la Memoria Belgrano/Núñez decidieron que para el acto por el 24 de Marzo se instalarían baldosas con nombres en la sede central de la CNEA, frente a la ex-ESMA. Reunieron los datos de todos los trabajadores y estudiantes de energía atómica desaparecidos o asesinados. Eran 22, pero solo 21 tenían una fecha para escribir junto al nombre..
Faltaba Gentile.

Entre las pistas disponibles había un teléfono en los Estados Unidos. El 1° de febrero pasado, dejaron un mensaje. El 5 de febrero, él respondió. El hombre, de 85 años, dijo que había abandonado la física por un emprendimiento comercial, según trascendió. Aclaró, también, que no tenía una hermana desaparecida.

"Algunas de las cosas que se contaban de él habían ocurrido en realidad 10 años antes de las fechas en las que se decía que habían ocurrido. Pero ante versiones tan fervientes de personas tan renombradas se creó un relato. Esas versiones se trataron de chequear, pero sin resultado. Fue una equivocación", confió en diálogo con LA NACION un científico que colaboró en esa búsqueda de referencias para dar con Gentile.

El lunes pasado, luego de que el diario Clarín publicara sobre su reaparición, el Balseiro emitió un comunicado. Aclaró que "la institución nunca realizó denuncias ante organismos de Derechos Humanos" y que "retiró el nombre de Gentile de las placas que se habían incluido en distintos homenajes".

Solo tres personas habrían recibido los pocos llamados de Gentile, que el miércoles pasado volvió a comunicarse. Por escrito, él y su familia expresaron que "se sienten agraviados" y solicitaron que se cierren los expedientes abiertos, según pudo saber LA NACION.

Una voz y un código del pasado

Hace dos meses, para confirmar que la voz del otro lado de la línea era quien decía ser, se le pidió a un excompañero de cuarto en el Balseiro que se comunicara con él. Y lo reconoció de inmediato por su forma de hablar. El tercer llamado que terminaría por confirmar la reaparición ocurrió el 20 de febrero y fue a la oficina de Carlos Balseiro, director del instituto en Bariloche. Como publicó LA NACION, conversaron sobre recuerdos de hace 59 años en esa ciudad rionegrina.

Hizo pedidos (que se retirara su nombre de cualquier placa de homenaje y listas de desaparecidos) e insistió en que no se difundieran sus datos para preservar su privacidad.

Pero también respondió preguntas que solo podía conocer quien hubiese estudiado ahí. Una fue, por ejemplo, cómo se llamaba la encargada de la limpieza del pabellón 4, donde se alojaban los alumnos y que, actualmente, lleva el nombre de esa "signorina".

Cuando murió esa italiana de carácter fuerte, que no dudaba en llamarles la atención a los estudiantes, en su cuarto se encontraron boletas de la lavandería que pagaba con su sueldo por la demora que tenían los pagos a los proveedores.

El 5 del mes pasado, la comunidad del Balseiro se enteró de la reaparición. El director difundió el siguiente mensaje a los docentes: "Dada la información recientemente recabada sobre el Dr. Antonio M. Gentile, exalumno de la segunda promoción del Instituto, la dirección se complace en comunicar que Antonio se encuentra bien, tiene 85 años y vive en el exterior con su familia. Esta dirección ha podido comunicarse con él permitiendo así confirmar esta muy buena noticia tanto para sus compañeros de promoción como para toda la comunidad del Instituto Balseiro que durante tantos años lo ha recordado preocupada por su ausencia".

Cuando el 17 de marzo se construyeron las baldosas que se instalaron hace 10 días en la vereda de la sede central de la CNEA, solo se incluyeron 21 nombres. Si Gentile no se hubiese comunicado, ¿se habría incorporado su nombre? "Sin mejores datos, no", respondió Enrique Pasqualini, cofundador de la Cdhpcnea.

"No pudimos encontrar ningún registro de que su caso estuviese denunciado en la Conadep ni en el Registro Unificado de Víctimas del Terrorismo de Estado (Rutve) -precisó-. Tratamos de corroborar la información que teníamos y evitar inconvenientes. Pudimos detectar que Gentile, una física de la Plata, no estaba vinculada con Antonio porque su hermana es mayor y no es física. Ahí ya había un error. También, él se había desvinculado hacía más de 40 años de la investigación científica y de sus colegas. Todo esto se prestó a gestar un relato, que se aclaró hace más de un mes. Nos llama la atención que justo cuando hacemos esta colocación de baldosas surja un hecho, que si bien es llamativo, es una noticia antigua porque tiene más de dos meses y se está subsanando".

Y agregó: "Como dije en un programa de radio, se armó un relato que no fue cierto. Es muy difícil poder interpretarlo porque fue armado por varias personas, amigos, y es un hecho no fortuito. Pero lo importante es la noticia de que Antonio Gentile está vivo, como dicen los comunicados del Instituto Balseiro".

El grupo de los 12

María Elena Porta es parte del grupo de los 12 egresados de la segunda promoción del entonces Instituto de Física, que fundó José Antonio Balseiro en 1955. Compartió estudios durante tres años con Gentile, a quien, casi seis décadas después, recordó como "una buena persona".

Ella se casó con Francisco de la Cruz, de la misma promoción, entre agosto de 1956 y junio de 1959. "Con posterioridad -contó a LA NACION-, no tuve oportunidad de tener contacto con Antonio dado que mis actividades me llevaron por caminos diversos". Solo supo que se había dedicado a la física teórica y que vivía en los Estados Unidos.

"¡Lamenté mucho la noticia de su desaparición! -agregó-. Tampoco sé cómo se originó la versión y siento una gran alegría de saber que esas noticias fueron erróneas". Sobre el trabajo académico, ella solo sabía que él había estado haciendo su tesis de doctorado en la Universidad de Yeshiva de Nueva York (publicada en 1971) y "que fue un trabajo en física nuclear teórico muy alejado de los temas" en que ella trabajó.

A la misma promoción pertenecen Beatriz Cetrángolo, Elia Obiol, Angel Ferrari, Manuel Mondino, Jorge Agudín, Alberto Bonfiglioli, Peter Thieberger, José Miguel Cotignola, Walter Mulhall y Oscar Vilches. Profesor emérito de la Facultad de Física de la Universidad de Washington y especialista en física de sólidos, Vilches no se volvió a contactar con Gentile desde que egresaron del Balseiro. "Todo lo que he sabido durante estos 59 años es que había desaparecido mientras buscaba a su hermana desaparecida -señaló-. No sabía que había estado en Viena [en 1960, con una beca del Organismo Internacional de Energía Atómica de Naciones Unidas] y Nueva York, y me enteré por las publicaciones recientes de que había hecho su tesis de doctorado en Nueva York."


NOTA: Los destacados no corresponden a la nota original.

LA CAUSA LARRABURE Y EL MANTO DE IMPUNIDAD


El camino hacia la necesaria reconciliación de nuestra sociedad continuará lamentablemente bloqueado si la Justicia no aplica las Convenciones de Ginebra


La Cámara Federal de Rosario debe resolver próximamente si el horrible asesinato del coronel Argentino del Valle Larrabure, ocurrido en agosto de 1975, conforma o no un crimen de lesa humanidad. Por unanimidad, los miembros del Cuerpo Médico Forense de la Corte Suprema de Justicia determinaron que el coronel Larrabure fue estrangulado tras un largo cautiverio en manos del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), en condiciones absolutamente infrahumanas que debió soportar a lo largo de 372 interminables días.


La circunstancia apuntada derivó en la reciente publicación de una solicitada titulada "No hay equiparación posible", en la que un buen número de intelectuales y representantes de entidades de derechos humanos sostiene que los delitos cometidos tanto por el ERP como por Montoneros están prescriptos y que solo serían crímenes de lesa humanidad los cometidos por el Estado o sus agentes. De esta manera -de espaldas al Estatuto de Roma- se intentó clausurar un debate abierto y, peor aún, imponer una suerte de patrullaje ideológico, tanto moral como jurídico. Otros intelectuales de prestigio, como el historiador Luis Alberto Romero, han señalado que no se puede creer ni en verdades definitivas ni en imposiciones autoritarias respecto de todos los asesinatos cometidos en la trágica década de 1970. Romero se ha preguntado asimismo acerca de qué es lo que lleva a una persona a trasponer de pronto la línea moral expresada en el mandamiento "no matarás", así como por qué los argentinos no fueron más explícitos en su repudio y, en algunos casos, hasta intentaron justificar lo injustificable.

En el caso Larrabure, la parte actora sostiene que la norma por aplicar es necesariamente la del artículo 3 de las Convenciones de Ginebra de 1949 que, transformadas en derecho interno argentino en 1957, prohíben de modo expreso torturar y asesinar a los prisioneros de guerra. Esa norma debió, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, ser respetada por igual tanto por quienes atacaron como por quienes defendieron el Regimiento de La Tablada, en 1989. Con las Convenciones de Ginebra de 1949 en mente, el Tribunal Oral de La Plata ordenó recientemente, en el caso "Castillo", investigar los crímenes que pudieron haber sido cometidos por Montoneros contra los miembros de la llamada Concentración Nacional Universitaria. Lo hizo atento a que las Convenciones de Ginebra son ciertamente aplicables al conflicto armado interno de los 70, en el que intervinieron no solo el Estado argentino, sino también ejércitos irregulares, con uniformes, grados y reglamentaciones propias.

Parecería que ha comenzado a aplicarse la ley, según corresponde. A todos, por igual. Así se resquebraja el manto de impunidad que hasta ahora ha beneficiado a quienes derramaron sangre desde la guerrilla.


Es hora de ser rigurosos frente a la ley. El ERP admitió y consintió expresamente, en el que fuera un claro acto propio, la aplicación de las Convenciones de Ginebra de 1949. Esto surge con meridiana nitidez de la carta que fue forzado a escribir el teniente coronel Jorge Ibarzábal, en enero de 1974, publicada en su momento en el Nº 29 de Estrella Roja, órgano oficial de la organización terrorista, que dice: "Fui trasladado a la cárcel del pueblo en calidad de prisionero de guerra de un ejército enemigo y sujeto a las normas establecidas en Ginebra para estos casos".

Meses después, el mencionado militar fue cobardemente asesinado, en cumplimiento de la política anticipada en el Nº 40 de Estrella Roja. Allí se advirtió: "Mientras el ejército opresor no tome guerrilleros prisioneros, el ERP no tomará oficiales prisioneros y a cada asesinato responderá con una ejecución de oficiales indiscriminada. Es la única forma de obligar a una oficialidad cebada en el asesinato y la tortura a respetar las leyes de la guerra". De ese modo, anunció que la organización dejaba de respetar y aplicar las Convenciones de Ginebra de 1949.

Mientras la Justicia argentina no reconozca la aplicabilidad de las Convenciones de Ginebra de 1949 a todos quienes, de uno y otro lado, las violaron en los 70, la actual impunidad de algunos no desaparecerá y el camino hacia la necesaria reconciliación de nuestra sociedad continuará lamentablemente bloqueado.

La carta de otra víctima




NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.

sábado, 21 de abril de 2018

EL TARIFAZO Y LA PARTE DEL LEÓN


Por Mauricio Ortín

¿Cómo se entiende que en la discusión del precio de las tarifas de servicios públicos (gas, agua y energía eléctrica), esté ausente el costo de dichos servicios? Semejante despropósito que debe tener alguna explicación. ¿Será que la opinión pública ha sido ganada por periodistas y políticos populistas que entienden que el precio del kWh (Kilovatio/hora) debe establecerse en función de lo “políticamente correcto” en desmedro de lo que el producto efectivamente vale? ¿La célebre afirmación de Friedman: “no existe tal cosa como un almuerzo gratis” es aplicable a a un metro cúbico de gas natural? El aire es gratis; no así el agua que sale de la canilla, el gas domiciliario y la electricidad que distribuye la red. Si el que consume no paga o paga menos de lo que cuesta, entonces, necesariamente, hay otro que está pagando por él. Vale remachar esta obviedad porque hay gente que concibe al Estado como un Papá Noel provisto de una bolsa de recursos infinitos que debe hacerse cargo de la diferencia. Para fabricar dinero sólo hace falta una imprenta, papel y tinta. Ahora bien, cosa totalmente distinta y, hasta opuesta, es fabricar (producir) riqueza. Cada billete que imprime, gasta y malgasta el Estado obtiene valor sólo en la medida en que representa la riqueza producida por alguien ajeno a él. No es con el capital propio que los presidentes, gobernadores, intendentes y legisladores hacen “justicia social” repartiendo subsidios, casas y zapatillas sino con el dinero de los contribuyentes. Por lo demás, que no pocos destinen parte sustancial de ese saqueo a la propaganda que los muestra como benefactores de los desposeídos revela la catadura moral de ciertos sujetos.


Es el caso de los kirchneristas que, en lugar de política energética, hicieron política electoral al mantener artificialmente fijo el precio de las tarifas mientras la inflación subía por el ascensor. El resultado previsible, advertido a coro por todos los especialistas en la materia, fue el derroche de recursos, desabastecimiento energético y la desinversión en exploración y producción. Que los que nos condujeron directo a este colapso se rasguen ahora las vestiduras por el sinceramiento tarifario es de un cinismo escatológico.


Pero no sólo ellos sino también la izquierda y los ex kirchneristas de la primera hora Felipe Solá, Camaño, Maza y demás rompen lanzas contra el “tarifazo” de Macri. Se compadecen por los que sufrirán el aumento pero nada dicen de los que desde hace más de una década vienen financiando energía barata para que los funcionarios hagan populismo y/ o pingües negocios. En Argentina y en la China la energía se paga lo que vale y lo que no paga uno lo paga otro. La única manera real de bajar el precio en el corto plazo es bajar o eliminar la carga impositiva de la tarifa (35% de lo que se paga, promedio); pero de eso ningún diputado (de la oposición o el oficialismo) habla. Es que hay que pagar dietas de legisladores, sueldos de ministros, pasajes de avión, asesores, los ranchos indignos construidos por Milagro Salas y Bonafini, la persecución estatal infame a los ancianos militares y policías que lucharon contra la subversión, los gastos corrientes de la familia de Santiago Maldonado, y, no alcanza. De allí que la parte del león de las tarifas de los servicios públicos vaya para el Estado, el obligado socio que aparece a la hora del reparto de las ganancias. Ese dinero es sagrado y ¡guay del que lo toque! Faltaba más…

CAMPEONES DE LA HIPOCRESÍA



"A veces, uno sabe de qué lado está simplemente viendo quiénes están del otro lado". Leonard Cohen

Néstor Kirchner, a quien la posibilidad de apropiarse del dinero ajeno lo llevaba al éxtasis, decidió ahogar a las compañías petroleras mediante el congelamiento de los precios en boca de pozo con el exclusivo propósito de inducir a Repsol a desprenderse en su favor de un alto porcentaje de las acciones de YPF y huir del país. Como testaferro, utilizó a la familia Eskenazi, también propietaria del Banco de Santa Cruz, con la cual mantenía relaciones derivadas de la apropiación de los "fondos de Santa Cruz" y su colocación en cuentas en el exterior a nombre personal del pingüino mayor.

A raíz de esa demencial conducta, la Argentina perdió el autoabastecimiento energético, ya que las empresas afectadas dejaron de invertir en exploración de nuevos yacimientos y, durante muchos años,  consumimos los que conocíamos; cuando prácticamente se acabaron, debimos importar masivamente gas con la consiguiente sangría masiva de las divisas que quedaban en el Banco Central, generando así inflación y un nuevo nicho de gigantesca corrupción.

Además, el kirchnerismo montó un monumental sistema de subsidios a la energía y el transporte que, en la práctica, benefició a los habitantes de la Capital Federal y el Conurbano; mientras aquí nos regalaban la luz y el gas, en especial a la alta clase media, nuestros conciudadanos del interior debían pagarlos a precios que duplicaban y triplicaban los que aquí regían.

Así llegamos al 2015, cuando la inquilina de la Casa Rosada se marchó a su lugar en el mundo para fundar el "club del helicóptero" e intentar desestabilizar a su sucesor. Contaba con la inestimable ayuda del campo minado que había preparado, un altísimo porcentaje de pobres a los que se debía atender, un imparable déficit público, un descrédito internacional enorme y el Banco Central sin reservas. Mauricio Macri contribuyó a la maniobra urdida cometiendo el ya irreparable error de no desnudar la situación ante la sociedad, que transitaba una crisis gravísima sin percibirla.

El Gobierno decidió enfrentarla gradualmente y, para ello, debió recurrir al endeudamiento externo, habilitado por el levantamiento del cepo cambiario, la solución al problema con los holdouts y la promesa de una mayor seguridad jurídica, tan deteriorada e indispensable para recibir inversiones directas en nuestra economía. La oposición, formando un coro infernal, maldice diariamente contra la creciente deuda y se cansa de reírse del fracaso en convocar a los dueños del dinero local e importado para que lo pongan aquí, en la economía productiva.

La discusión en el Congreso sobre los aumentos tarifarios, en especial de la energía eléctrica, mostró a las claras de que madera están hechos nuestros distinguidos representantes. Si bien era lógico esperar una actitud bastarda de parte de quienes militan en la Unión Ciudadana, ese engendro que sacó de la manga Cristina Fernández para no correr con los colores del peronismo, al cual había recomendado suturar una parte de su anatomía, y también de la cerril izquierda, hasta ahora el "PJ racional" (Miguel Pichetto) y los renovadores (Sergio Massa) se habían portado razonablemente bien.

Mientras algunos aúllan en la calle (el mugriento Roberto Baradel debió regresar en primera clase por Lufthansa para encabezar la "marcha de las velas") por el crimen de intentar que todos comencemos a pagar por la energía lo que realmente vale (aún con los aumentos, seguimos pagando mucho menos que nuestros vecinos), gritan aún más fuerte contra el endeudamiento, único camino posible para evitar el ajuste realmente necesario del gasto público que reclaman muchos economistas de nota.

Los legisladores que quieren torcer el brazo del Gobierno y hacerlo retroceder -algunos hasta han iniciado acciones judiciales para retrotraer los precios de la electricidad y el gas a los que tenían a principios del año pasado- no dicen cuál es la alternativa que ofrecen para financiar los demenciales subsidios que pretenden renovar. Lamentablemente, las opciones son escasas ya que, si lo lograran, habría que dejar de invertir en escuelas, rutas y hospitales, la inflación volvería a desmadrarse y los parques generador, transportador y distribuidor de energía recaerían en la obsolescencia, con las consiguientes interrupciones del servicio.

Peor aún, porque desaparecerían los muchos inversores que acaban de firmar los contratos de generación de energía renovable (eólica y solar), que no podrían sostenerlos al no recibir los precios pactados. Y ello repercutiría de inmediato en todos los campos de la economía; en realidad, la mera discusión planteada ya está llenando de inquietud a quienes comenzaban a ver nuestro país como atractivo y observan con preocupación esta nueva muestra de inseguridad jurídica.

Pero, más allá de la actitud de la oposición, que prueba una vez más la validez del "teorema de Baglini", la similar reacción de la sociedad en su conjunto le permite competir por el campeonato: mientras despotrica en las redes sociales y en los medios de prensa contra las nuevas tarifas, el consumo de electricidad sigue incrementándose a una velocidad que supera al crecimiento de la economía. Y ello sólo puede significar una cosa: para una gran parte de la población, la energía sigue siendo tan barata que puede derrocharla; y no debemos olvidar que, en el otro extremo económico-social, la tarifa social protege a quienes no pueden pagarla.



También compiten por el título hipócrita los organismos de falsos y tuertos derechos humanos. Todos hemos visto las merecidas celebraciones que realizan cada vez que un nieto desaparecido es identificado y recupera su identidad, y miramos en cobarde pasividad los escraches que realizan cada vez que a un militar se le otorga el beneficio de la prisión domiciliaria, que ya goza, por ejemplo, Milagro Salas. Y qué decir de aquéllos que esperan el juicio en total libertad, como Amado Boudou, Cristóbal López, Fabián de Souza, Carlos Zannini, Luis D'Elía, Ricardo Echegaray y tantos otros reos de corrupción o traición a la Patria, mientras los presos políticos se pudren en las cárceles por prisiones preventivas que exceden los diez y quince años.   

Pero lo que hoy los hace aspirantes al título es el estruendoso silencio con que han recibido la noticia de la aparición con vida del Dr. Antonio Manuel Gentile, de cuya muerte se responsabilizó por años al régimen militar de 1976. No escuché, ni creo que nadie lo haya oído, decir nada sobre este curioso episodio a Estela Carlotto, Hebe Bonofini, Horacio Verbitsky o tantos otros panegiristas de los terroristas de todo pelaje.

Ese silencio tiene una razón de efectividad conducente ya que, cuando uno recorre el Parque de la Memoria, comprueba la inclusión, entre las casi ocho mil placas que tienen nombre de presuntos muertos por represión estatal, a muchos fusilados por las propias organizaciones guerrilleras, suicidados o caídos al intentar copar instalaciones militares. Todos sabemos que sus familiares han recibido ingentes indemnizaciones de parte del Estado nacional; a pesar de que se trata de miles de millones de dólares, la identidad de sus receptores y los montos pagados en cada caso se mantienen en la oscuridad por obra y gracia de la Secretaría de Derechos Humanos, que se niega cerradamente a informar sobre el tema.

Y esto nos lleva a otro competidor por el título, Sergio Maldonado, que intenta sostener, contra toda prueba y evidencia, que la muerte de su hermano ahogado en un río del sur se debió a la represión de la Gendarmería Nacional, y que ya ha logrado cobrar dos millones de pesos de manos del Estado idiota, que todos mantenemos con nuestros impuestos.

Transformarnos en un país serio y confiable, para propios y extraños, nos llevará muchos años, pero debemos comenzar a recorrer ya mismo ese camino, porque mañana será tarde.

Bs.As., 21 Abr 18  

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado

AMICUS CURIAE EN LA CAUSA LARRABURE



En el día de ayer, la Asociación Civil CELTYV, a través de su presidente Victoria Villarruel se presentó en los Tribunales Federales de Rosario en calidad de Amicus Curiae en la causa Larrabure. Allí se acompañó documentación inédita al Tribunal que demuestra el conocimiento e invocación de las Convenciones de Ginebra por parte del ERP en el año 1974. Por lo que 44 años después no pueden alegar que no era derecho vigente al momento de los hechos o que desconocían el mismo, dado que lo invocaban en sus órganos de prensa Estrella Roja y El Mundo.


Esperamos que con este nuevo aporte la Cámara Federal de Rosario falle a favor de la Familia Larrabure, que reclama desde hace más de una década Justicia y Verdad. Gracias por difundir!

lunes, 16 de abril de 2018

TODOS MANOSEADOS



"Una especie condenada a desaparecer y cuyos últimos ejemplares
tiritaban de frío bajo la vieja bandera de todas las batallas".

Dolores Soler-Espiauba

El jueves concurrí a la marcha que pretendía concentrar, frente al Palacio de los Tribunales de la ciudad de Buenos Aires, a toda una ciudadanía harta de soportar el duro peso de un Poder Judicial que la ha abandonado, y que se ha transformado en la más desprestigiada de nuestras instituciones. Y eso no es casual, ya que sin Justicia no hay república posible.

Si bien fue numerosa, no respondió a las expectativas, que aspiraban a reunir allí al menos a un millón de personas, una esperanza que se justificaba en la intensa actividad que se percibía en las redes sociales de quejosos y periodistas de investigación. Atribuyo la menor asistencia a la apatía y a la hipocresía de nuestra sociedad, cultora del famoso "animémonos y vayan".

Si se hubiera logrado alcanzar o, por lo menos, acercarse a esa cifra, otro hubiera sido el resultado. Una multitud de ese tamaño hubiera sido imposible de ignorar para quienes son los máximos responsables del infinito daño que se sigue haciendo desde hace veintiocho años a la Constitución, el contrato social que nos permite vivir en comunidad sin matarnos.

Daniel Sabsay, el único orador, enumeró algunos de los puntos claves que deben ser tomados en cuenta para salir del lodo en el que nuestros jueces -y, con ellos, todos nosotros- nos debatimos. Para no ser reiterativo, sólo citaré a los artífices de la construcción de esta inmunda ciénaga: el Congreso, la Corte Suprema y el Consejo de la Magistratura.

El primero, por haber habilitado, a instancias de Cristina Elisabet Fernández, la reforma del organismo encargado de la selección y de la remoción de los magistrados, para dar en él un sideral peso a la política en su peor expresión; además, al permitir que integren el Consejo legisladores en ejercicio, vulneró el principio elemental de la separación de poderes. Y por estar en deuda con la sociedad al no sancionar leyes esenciales para mejorar el servicio de justicia y permitir avanzar en las causas más rutilantes, como la extinción de dominio de corruptos y narcotraficantes.

La segunda, por transformar a la Justicia en mero intérprete de los deseos del Ejecutivo, como cuando, sin ponerse colorado, su actual Presidente explicó que los trillados pseudos derechos humanos del gobierno kirchnerista, en especial su aplicación tuerta en los amañados juicios de venganza a los militares que combatieron la subversión terrorista, era una política de Estado, consensuada con los otros dos poderes de éste; en este campo se ha llegado al bochornoso extremo de poner como jueces a cargo de los procesos de "lesa humanidad" a ex guerrilleros y a manifiestos militantes de la izquierda insurreccional. Si como muestra basta un botón, no debemos olvidar que formó parte de este máximo Tribunal del país un tipo como Raúl Zaffaroni, protector irredento de los delincuentes, evasor de impuestos y hasta dueño de inmuebles donde se ejercía la prostitución.

Y el tercero, por permitir la desvirtuación obscena de sus objetivos constitucionales, por su fracaso en mejorar la transparencia de los concursos judiciales y, sobre todo, por transformarse en un ignominioso antro donde se trafican influencias políticas y protecciones a los magistrados que se doblan sin romperse, mientras son incapaces de explicar el origen de sus llamativas fortunas personales.

Todo esa panoplia de vicios no hace más que revolcar en el barro la honra y el prestigio de todos los jueces, la enorme mayoría de los cuales son dignos, independientes y preparados; pero, lamentablemente, de cara a la sociedad están representados por los doce (hoy, sólo once) jueces federales y los camaristas en lo penal de la capital, inquilinos de Comodoro Py.

Se ha cuestionado fuertemente la aceptación de las renuncias de algunos de los más notorios, como Norberto Oyarbide, ya que les permite acceder a una jubilación privilegiada y cuantiosa. Sin embargo, parte de esas preocupaciones han comenzado a diluirse ante a la apertura de una causa en su contra por enriquecimiento ilícito, que pretendió disimular haciendo rico a su novio gimnasta; Eduardo Freiler deberá sufrir una similar investigación, y seguramente los seguirán otros jueces, todavía en sus cargos, dueños de mansiones, campos, automóviles de lujo y haras de caballos de carrera.

Todo lo que sucede aquí resulta un reflejo de lo que está pasando en la Cumbre reunida en estos momentos en Lima. Los presidentes se han mostrado incapaces de condenar al gobierno de Nicolás Maduro, que está cometiendo un verdadero genocidio contra el pueblo venezolano. Es cierto que países como Bolivia, Cuba, Nicaragua y otras naciones menores del Caribe se oponen férreamente a cualquier crítica al chavismo, pero eso ya era sabido y se hubiera podido gestar un frente unido para exponer ante el mundo su feroz criminalidad; en cambio, se ha generado un ámbito de discusión ridículo que expone cuán divididos estamos los americanos.

En la Venezuela "rojo-rojilla" se está jugando el futuro de nuestro continente. Para Cuba y otros países, la sobrevivencia del régimen significa ni más ni menos que el cordón umbilical que les permite seguir respirando. Maduro y compañía, aún en medio de la terrible crisis humanitaria que afecta a su propia población, y la diáspora es sólo un signo de ella, continúan subsidiando con petróleo barato a esas naciones a las cuales el populismo ha convertido en inviables y atrasadas. Siendo así, veo como imposible que se logre una solución pacífica ya que los afectados no son, precisamente, niños de pecho que le escapen a la violencia cuando se trata de defender sus posiciones y, menos aún, cuando está en juego su propia vida.

Así, cualquier tentativa de intervención militar, aún bajo el manto de alguna forma de bandera continental, encontrará una furiosa resistencia de parte del gigantesco aparato de defensa que allí se ha montado, con numerosísimos "asesores" cubanos y con el apoyo de Rusia e Irán. Por lo demás, el narcotráfico y la corrupción desaforada disponen de los recursos económicos suficientes para permitirla y financiarla.

Es por eso que soy seriamente pesimista respecto a una definición razonable del problema, aún cuando resulta fácil percibir que las fuerzas armadas venezolanas están divididas entre nacionalistas chavistas, activos narcotraficantes y procubanos; para nada estúpido, Diosdado Cabello ha puesto a cargo de los ministerios y empresas públicas más importantes a generales en actividad extremadamente leales, y dispone de la potencia represiva más eficaz para controlar eventuales conatos de rebelión, como los que se han suscitado recientemente, llevando a la cárcel a quienes osan criticar públicamente la gestión gubernamental.

Bs.As., 14 Abr 18

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado

domingo, 15 de abril de 2018

RECORDARON EL COPAMIENTO DEL EX BATALLÓN DE ARSENALES 121 DE FRAY LUIS BELTRÁN

El jefe del Ejército Argentino rindió homenaje al señor general post mortem Arturo Horacio Carpani Costa, quien murió durante el enfrentamiento contra integrantes del ERP.


En la sede de la Base de Apoyo Logístico “San Lorenzo” (ex Batallón de Arsenales Nº 603), de Fray Luis Beltrán, encabezada por el jefe del Estado Mayor General del Ejército, general de brigada Claudio Ernesto Pasqualini, se llevó a cabo el acto por el aniversario del copamiento del por entonces Batallón de Arsenales 121, ocurrido el 13 de abril de 1975.


El jefe militar, rindió homenaje a quien en aquel momento se desempeñaba como jefe de Operaciones del II Cuerpo de Ejército, coronel Arturo Horacio Carpani Costa, quien murió durante el copamiento por lo que fuera ascendido a general post mortem.

Se destacó la presencia de descendientes de Carpani Costa, quienes recibieron un especial reconocimiento.


También se destacó la presencia del intendente municipal de Fray Luis Beltrán, Mariano Cominelli, y de autoridades de la zona, como el secretario municipal de Gobierno de San Lorenzo, Iván Ludueña, quien concurrió en representación del intendente Leonardo Raimundo.


Cabe recordar que el domingo 13 de abril de 1975, combatientes del ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo), asaltaron el Batallón, produciéndose un fuerte enfrentamiento armado que culminó con la muerte de Carpani Costa por el lado de las fuerzas militares y de Hipólito Leyes y Graciela del Carmen Rubio, por parte de los subversivos, además de varios heridos.


viernes, 13 de abril de 2018

EL PARQUE DE LA MEMORIA



12 de abril 2018

Por Omar López Mato

A orillas del Río de la Plata, sobre la avenida Costanera Rafael Obligado 6745, está el Parque de la Memoria, espacio donde se recuerdan a las víctimas del terrorismo de Estado.

La construcción del monumento fue aprobada el 21 de julio de 1998. En él están consignados los nombres de 8.717 muertos detenidos y desaparecidos durante la dictadura, de los cuales 7.664 corresponden al gobierno del general Videla, 72 a los gobiernos militares que le sucedieron, y 981 pertenecen a los gobiernos peronistas.

No son 30.000, aunque lo griten, aunque prohíban contradecir, aunque amenacen y lo escriban en las pancartas.

"En 42 años que han transcurrido si hubiese alguna otra víctima ya debería conocerse", dijo Graciela Fernández Meijide.

En la lista del Parque de la Memoria figuran 11 muertos víctimas de enfrentamientos internos de los grupos subversivos, jóvenes que no compartían la metodología de sus compañeros y por disentir fueron eliminados.

En ese Parque no figuran las víctimas del ERP, FAL o Montoneros, entonces la memoria es parcial, tuerta y renga... lo que puede ser es muda.

Si no se incluye a las víctimas del terrorismo este no es Parque de la Memoria, sino el Parque de la subversión.

Por eso propongo que en el muro de la Memoria figuren los nombres de los 8 políticos muertos, los 59 empresarios, los 35 sindicalistas, los 3 periodistas, 12 funcionarios, un diplomático, 3 abogados, un juez (Jorge Quiroga), 28 empleados, 5 estudiantes, 4 docentes, 38 ciudadanos, 4 esposas de militares muertas junto a sus maridos, 6 niños asesinados, 133 militares caídos en acción, 20 marinos, 10 miembros de la Aeronáutica, 107 policías de la Federal, y 320 miembros de las fuerzas policiales provinciales, agentes penitenciarios y de gendarmería.

La lista con los nombres la pueden encontrar en: http://www.alfinal.com/política/muertosporlasubsersion.php

Estas personas también eran argentinos, muchos de ellos no tenían preferencias políticas y aun así fueron muertos.

En esta lista no hablamos de lisiados, ni de huérfanos, ni de los que quedaron con secuelas psicológicas, ni las víctimas de secuestros extorsivos, ni aquellos que fueron heridos durante los ataques o sufrieron la muerte de seres queridos.

Durante la década del "70, Montoneros, el ERP y otros grupos terroristas causaron las siguientes víctimas según fuentes relevadas por el Celtyv (Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas): 1.094 personas asesinadas. 756 secuestros que cobraron más de U$S 80.000.000 en rescates. 2.368 personas heridas. 4.380 bombas detonadas".

Muchos más podríamos haber sido víctimas de la subversión. Recuerdo las amenazas que periódicamente llegaban a casa de mis padres. Ellos, mis hermanos o yo podríamos hoy estar incluidos en esta lista.

Fue una guerra. Dicen que en la guerra la primera víctima es la verdad. A 40 años del desastre ¿continuaremos asesinando la verdad?

Si hablamos del Parque de la Memoria, esta gente, víctimas del terrorismo, también deben ser recordadas.

Por ellas debemos organizar un reclamo para que sus nombres sean incluidos en el Parque de la Memoria.

"A los vivos les debemos respeto, a los muertos sólo les debemos la verdad" (Voltaire).

RAÚL ALFONSÍN: UN CANALLA AL SERVICIO DEL EUROCOMUNISMO


Por Nicolás Márquez

31 marzo, 2018 Nicolás Márquez Alfonsín, comunista, homenaje, radicalismo

Con sorpresa, estamos asistiendo a un sinfín de adulaciones y publicaciones (hoy tendencia en twitter) en honor a la memoria y trayectoria del ex presidente Raúl Alfonsín, quien se consagrara como tal en diciembre de 1983. Lo curioso del caso, es que de manera hegemónica, todos quienes comentan en torno al personaje en cuestión, lo hacen de manera elogiosa o panegírica, como si el fallecido Presidente en vez de haber sido lo que verdaderamente fue (un canalla al servicio del eurocomunismo), hubiese sido en cambio una suerte de estadista o pro-hombre ejemplar a quien los “poderosos” le pusieron zancadillas, impidiéndole así llevar a buen puerto sus nobles intenciones durante su desafortunado gobierno (1983/1989).

Vayamos a cuentas.

Poseedor de una oratoria tan enérgica como insustancial, su discurso demagógico no exento de notable habilidad para arrancar encendidos aplausos de la muchedumbre, durante su campaña recolectora de votos en 1983, supo embaucar a una multitud que, horrorizada por la lista que por entonces ofrecía el peronismo, volcó sus preferencias por el presunto mal menor.

Tras ganar las elecciones, Alfonsín, lo primero que hizo al asumir, fue llevar adelante un revanchismo contra el gobierno cívico-militar saliente (cuyo golpe de Estado, en marzo de 1976, fuera apoyado y aprobado por la UCR, la cual comandó 310 intendencias, durante el gobierno del presidente Jorge Rafael Videla), impulsando un juicio a las cúpulas castrenses a través del decreto 158/83 (atropellando la independencia del Poder Judicial), cuya letra, además, contenía la condena en el decreto mismo. Maliciosamente, toda su revisión sobre el pasado (a la sazón bien reciente) fue impuesta a partir del 24 de marzo de 1976 y no se revisó una coma de todas las responsabilidades y felonías cometidas tanto por el terrorismo subversivo como por la partidocracia, antes de dicha fecha.

Salvo excepciones, los medios televisivos se mantuvieron en manos del Estado, a efectos de controlar la prensa, llevando adelante una profusa campaña psicológica de inequívoca tendencia marxista, dentro de la cual se atentó contra la libertad de prensa, encarcelando a periodistas opositores como Daniel Lupa, y se descubrió una lista negra de 30 periodistas (entre ellos, Rosendo Fraga y Carlos Manuel Acuña), con la orden de encarcelarlos por no compartir la filosofía del régimen, y cuyas detenciones finalmente se frenaron con motivo del escándalo acaecido. Hasta un personaje de la frivolidad, como Mirtha Legrand, tuvo problemas profesionales, teniendo que mudar de canal, por cometer el delito virtual de no adular al mandón favorito de la socialdemocracia latinoamericana.

En los años 70, fue simpatizante y abogado de los terroristas del ERP y mantuvo aceitados contactos con el terrorismo montonero, a varios de cuyos miembros agasajó con afectuosos almuerzos (entre ellos, al indultado Miguel Bonasso), en agradecimiento por haber colocado en sus órganos de prensa a su discípulo Leopoldo Moreau. Incluso, fue acusado de participar en la negociación a favor de la guerrilla, en el caso del secuestro y crimen de lesa humanidad del empresario Oberdán Sallustro, a la sazón víctima del ERP.

Con estos antecedentes setentistas, durante su mandato, las deliberadas simpatías para con la guerrilla marxista no cesaron y salvo el caso semiparódico del líder montonero Mario Firmenich (quien apenas estuvo en cárcel unas semanas), jamás se promovió un solo juicio a un terrorista, dedicando toda su gestión a humillar a los militares, quienes, paradójicamente, en enero de 1989, lo salvaron del intento de golpe de Estado perpetrado por el ataque terrorista de la organización MTP (Movimientos Todos por la Patria), por entonces comandado por el asesino serial y ex guerrillero Enrique Gorriarán Merlo.

En política internacional, de la mano del canciller socialista Dante Caputo, la Argentina tuvo relaciones carnales con las tiranías marxistas de la época, votando, incluso, ante la ONU, en la Comisión de Derechos Humanos, en marzo de 1987, de manera negativa en la acusación que pesaba sobre Cuba por sus consabidas violaciones a los de derechos humanos. Es más, la empobrecida Argentina alfonsinista otorgó créditos incobrables a Nicaragua y Cuba por 400 y 600 millones de dólares, respectivamente. Asimismo, en su afán por consolidar lazos con los despotismos de la época, en avieso desprecio por la democracia y el sistema republicano, firmó “convenios culturales” con países de la talla de la República Argelina (3/12/84), Nicaragua (16/2/84), Cuba (9/8 y 13/11/84), Rusia (26/1 y 26/86) y Bulgaria (29/7/86).

Para júbilo de los delincuentes, Alfonsín fue también el padre del garantismo penal, promoviendo la sanción de las leyes 23.050 y 23.077, las cuales ampliaban la eximición de prisión y disminuían las penas para el infanticidio, ocupación de inmuebles y muchos otros delitos.

En cuanto a la administración de la cosa pública, la burocracia y el despilfarro socialista se expandieron desmesuradamente, y de ocho secretarías de Estado se pasó a 42; de 20 subsecretarías, a 96 y se nombró a 280.000 agentes públicos. Ferviente admirador del eurocomunismo, Alfonsín logró que, en 1985, el 50% de los medios de producción estuvieran en manos estatales y la Argentina se constituyó, poco después, en el país no comunista de mayor estatismo del mundo, secundando a Méjico.

En dicho lapso, se inauguró, además, la execrable práctica clientelista consistente en traficar miseria con “planes sociales”, los cuales, por entonces, estuvieron materializados en las famosas “cajas de PAN”, las que fueron quintuplicadas con motivo del desparramo de miseria que generó su “administración”, cuya cartera de economía fue mayormente capitaneada por Juan Vital Sourrouille.

Tan amante de la oratoria como de la pereza laboral, en 1986, por ejemplo, pronunció 130 discursos (uno cada dos días) y concurrió a su despacho 2,3 días por semana.

En materia económica, tras pulverizar el signo peso, en 1985, lanzó el tristemente célebre plan Austral, un programa estatista basado en la emisión de moneda sin respaldo y controles de precios, el cual, por su perversión intrínseca, obviamente implosionó de manera dramática, y, para paliar los destrozos económicos y financieros, el “equipo de lujo” que lo asesoraba (así calificó públicamente a sus ministros, que no dejaron institución por destrozar) lanzó otra “genialidad”: el “Plan Primavera”, inaugurado el 3 de agosto de 1988. El cual no era otra cosa que una renovada aventura socialista que derivó en la hiperinflación más alta de la historia argentina. Desde el 10 de diciembre de 1983 hasta su abandono del poder, el 8 de julio de 1989, la inflación acumulada fue del 664.801 por ciento, la más alta en la historia mundial, después de la Segunda Guerra Mundial. La depreciación monetaria fue del 1.627.429 por ciento, y, entre el 6 de febrero y el 8 de julio de 1989, el Austral (signo monetario de entonces) se devaluó un 3.050 por ciento.

Durante los cinco años y medio de gestión progresista, el poder adquisitivo se desplomó entre un 107 y un 121 por ciento. La deuda externa recibida al comenzar su gestión arañaba los 40 mil millones de dólares, mientras que, cuando huyó de su cargo, dejó al país con 67 mil millones de dólares de deuda externa, treinta mil millones de dólares de deuda interna (ambos guarismos fueron unificados en los años 90), y sólo 38 millones de dólares de reserva en el Banco Central, con el país en default y la gente peregrinando despavorida por los desabastecidos mercados, para poder arrancar un paquete de azúcar o de yerba de las góndolas semivacías de la década del 80.

Durante los últimos tramos de su gobierno, en el país no había luz (la televisión empezaba a las 17, para que la gente no consumiera corriente eléctrica), no había agua, no funcionaban los teléfonos, peligraba la reserva de gas y, en tanto, Alfonsín seguía soñando en quedar en el Olimpo de los próceres divagando con “el traspaso de la Capital a Viedma” y otros emprendimientos faraónicos. La sociedad empobrecida y angustiada escuchaba atónita el cúmulo de tonterías verbalizadas por el presidente-desertor, quien se escapó de su cargo seis meses antes de lo que ordenaba la Constitución Nacional, cuyo preámbulo se cansó de recitar en su campaña electoral, a efectos de hacerse pasar por un “gran demócrata”, que, además, no lo fue.

Tras su fuga, se dedicó a perturbar la política nacional desde fuera del poder institucional, destruyendo la Constitución Nacional en el ominoso “Pacto de Olivos” que él acordó con el entonces presidente Carlos Menem, y que fuera la antesala de la pésima reforma constitucional de 1994.

Ya en el año 2001, asociado implícitamente con Eduardo Duhalde, formó parte de la conspiración desestabilizadora que acabó en el derrocamiento de su par y correligionario, el presidente Fernando de la Rúa.

Hoy 31 de marzo, a nueve años de su deceso, a través del grueso de los medios de comunicación y redes sociales, periodistas, políticos, funcionarios y opinólogos de las más diversas tendencias y orígenes se encargan de homenajear y cantar loas a su persona. Por ende, dese estas líneas no podemos dejar de manifestar nuestra indignación ante tan irresponsable y desmemoriado ensalzamiento a una trayectoria plagada de horrores y características negativas, puesto que esto último no sólo constituye un premio inmerecido, sino que, además, se falsea la historia otra vez, pretendiendo hacer pasar por estadista a quien fuera uno de los peores gobernantes de la triste historia argentina.