lunes, 20 de febrero de 2017

DE ZAPATOS A CHANCLETAS


"No me importaba aparecer como inteligente o limitado
sino aprender la lección para dirigir mejor la acción de gobierno".
Roberto Augusto Ulloa

Mauricio Macri comenzó su período con un par de zapatos tan bien lustrados que permitían reflejar,  bajo las faldas de Cristina, las negras intimidades del kirchnerismo. Fue una pena que ese panorama estuviera restringido sólo al Presidente y su círculo más íntimo, y que nadie (seguramente por consejo de Jaime Durán Barba) se tomara el trabajo de mostrárselo a la ciudadanía, que así se vio impedida de percibir la catastrófica magnitud de la herencia que la noble viuda había dejado.

Para cualquiera medianamente avisado, era natural y justificado que, a medida que el Gobierno caminara por los encharcados senderos económicos y políticos, el brillo se iría apagando, como sucede con todos los regímenes cuando termina la luna de miel que acompaña sus comienzos. Pero nadie pensaba que Macri se vería obligado a quitarse de apuro los zapatos y calzarse las chancletas para recular.

Tengo certeza de la buena fe y la honestidad del Gobierno y, cada vez que me desesperan algunos de sus actos, pienso qué sería de nuestro país si quienes hoy estuvieran sentados en la Casa Rosada fueran Daniel Scioli y Carlos Zannini, acompañados desde La Plata por nada menos que Anímal Fernández. Aún así, me resulta imposible entender por qué actúa como lo hace.

Mauricio sabe, desde que ganó la elección, que le tocaría gobernar sin mayoría en las cámaras legislativas, y también sabe que la consecuente obligación de negociar permanentemente es una de las piedras basales de la democracia. Tuvo enormes éxitos iniciales en la materia, ya que la oposición le permitió hacerse con las leyes necesarias para salir del cepo cambiario, solucionar el tema de los holdouts, contar con un presupuesto, etc.

Pero, por ejemplo, si -como luego quedó demostrado- no necesitaba pasar por encima del Congreso para que sus irreprochables candidatos a integrar la Corte Suprema de Justicia fueran confirmados, ¿para qué recurrir a un decreto de necesidad y urgencia que estuvo al borde de inhabilitarlos? O, si el feriado del 24 de marzo caerá en fin de semana los próximos tres años, ¿para qué "movilizarlo" si luego se retrocederá?

La solución que encontró el Ministro de Comunicaciones, Oscar Aguad, para poner punto final a la demorada cuestión del Correo Argentino, con su privatización durante el menemismo y la absurda rescisión de su concesión por el kirchnerismo, fue técnicamente correcta. Sin embargo, dado que el concesionario era una empresa perteneciente a la familia Macri, padre, hermanos e hijos del Presidente, la forma en que se llevó a cabo -ad referéndum de la Cámara Comercial- fue un monumental error político. Para enterrarlo, y puesto que estamos en un año electoral, no bastará con volver -algo irreal- a foja cero, como dijo Mauricio al asumir acertadamente la responsabilidad del Gobierno en el cuestionado trámite; la oposición, que siempre y en cualquier época es salvaje, se ocupará de ello.

La modificación de la fórmula de cálculo de los incrementos jubilatorios, un cambio ajustado a la ley vigente, fue otra equivocación mayúscula, en especial por la oportunidad en que fue comunicada, una semana en que se produjeron fuertes aumentos -también justificados- en peajes, medicina prepaga, etc., y anuncios de futuras subas en precios de combustibles. Nuevamente, Macri retrocedió, pero sólo cuando el enorme costo político ya había sido pagado.

La tercera mala señal fue todo el recorrido del acuerdo firmado por el gremio de los bancarios con la patronal, que el Gobierno pretendía no homologar porque supera la pauta máxima de incremento salarial que pretende para todas las paritarias, alineándolas con la inflación prevista; ante la amenaza de una huelga de tres días hábiles, debió también recular y aceptarlo. El próximo puente a cruzar serán las negociaciones con los sindicatos de maestros, que vuelven a disfrazar su recalcitrante kirchnerismo con la defensa de la educación, mientras perjudican dolosamente a los chicos más necesitados, a los que utiliza como rehenes.

Lo peor de esos sucesos es que lograron empañar un excepcional logro del Gobierno, que consiguió que muchos argentinos confiaran tanto en el modo en que conduce la economía como para invertir sus ahorros en bonos en pesos, a diez años y a una tasa del 13%, todo ello en un cuadro mundial sumamente cambiante y riesgoso.

Tengo la impresión de que Macri no quiere asumir, de una vez por todas, el rol que la sociedad le atribuye, y que le confió con sus votos en los mayores distritos electorales del país. Sigue buscando la imposible simpatía del populismo demagógico en todas sus formas, sea el PJ mutante de Diego Bossio y Julián Domínguez, el Frente Renovador (¿reciclador?) del trashumante Sergio Massa, el GEN de la inconsecuente Margarita Stolbizer o en la trasnochada izquierda nacional. Habrá que ver cuál será el costo que pagará por ello Cambiemos en octubre, cuando se expresarán los muchos que eligieron un cambio en 2015 y hoy miran con desilusión este errático rumbo.

No soy quien para dar consejos a la coalición gobernante ni, menos aún al PRO pero, desde mis setenta años muy vividos y con muchos adoquines pateados, me permito sugerir a Cambiemos volver a reunirse en un retiro "espiritual" (tal vez aprovechando el feriado carnavalesco), empaparse de calle y replantear su errática gestión, su medrosa actitud frente a la oposición y la forma en que se comunican las acciones de gobierno.

Macri dijo muchas veces que, al llegar al poder, terminaría con el "curro" (sic) de los derechos humanos pero, ya sentado en la Casa Rosada, tiembla ante las previsibles quejas de los delincuenciales organismos que, a caballo de los sueños compartidos y de las inexplicables indemnizaciones, sienten en riesgo su futuro: mamar irrefrenablemente de la teta estatal y continuar la más abyecta venganza contra aquéllos que impidieron que triunfaran en su guerra de terror y nos convirtieran en la Cuba castrista.

La pusilánime actitud del Gobierno ante la inaguantable existencia de presos políticos en la Argentina, cincuenta y uno de los cuales han muerto desde el 10 de diciembre de 2015, obliga a pensar que debiera recurrirse a un referéndum para preguntarle a la ciudadanía si está interesada en enterrar el pasado y extender un manto de piadoso perdón sobre todos aquéllos (incluyendo a César Milani, la más clara prueba de la falsedad kirchnerista, su justicia "tuerta" y su manipulación de los derechos humanos, que debieran amparar a todos los argentinos) que combatieron hace ya cuarenta años. Para nuestra vergüenza, en Uruguay la pregunta se formuló dos veces y, en ambas, la respuesta fue inequívocamente afirmativa.

Bs.As., 18 Feb 16


Enrique Guillermo Avogadro
Abogado

FALLECIÓ OTRO PRESO POLÍTICO


Estimados Amigos:

A través de la Unión de Promociones hemos tomado conocimiento que lamentablemente el sábado 18 de febrero de 2017 falleció señor Ex Prefecto Enrique José De Saint Georges (PNA), injustamente detenido como  Preso Político.

Consecuentemente, ya son 393 (trescientos noventa y tres) los fallecidos, pertenecientes a todas las Fuerzas Armadas, Fuerzas de Seguridad, Fuerzas Policiales, Fuerzas Penitenciarias y Civiles; en el marco de este proceso de persecución, venganza y exterminio, donde SE CONTINÚAN REPITIENDO en forma sistemática infinidad de irregularidades jurídicas, instrumentadas en el ámbito de una justicia prevaricadora.

Debe destacarse que del total de Presos Políticos que han fallecido, 52 (cincuenta y dos) decesos se han producido desde el día 10 de Diciembre de 2015.

Expresamos nuestras sentidas condolencias a todos sus familiares, allegados, compañeros y amigos, rogándole al Señor, les conceda pronta y cristiana resignación.

Dadas las avanzadas edades y estados de salud de los Presos Políticos en la Argentina, estas lamentables noticias son cada vez más seguidas. Una vez más levantamos nuestra voz hacia el poder de turno, no pueden continuar con esta matanza selectiva… es su obligación como presidente de todos los argentinos garantizar el debido proceso, la igualdad ante la ley, brindar asistencia sanitaria adecuada y por sobre todo lograr la unión de la sociedad para superar las antinomias que después de casi 205 años aún nos mantienen divididos. Es hora de sin odios, ni venganzas, es hora de una mirada superadora. ¡BASTA!

Sinceramente,

Pacificación Nacional Definitiva

por una Nueva Década en Paz y para Siempre

CÉSAR MILANI DEBERÍA ESTAR LIBRE


César Milani debería estar libre. Más allá de las antipatías que me pueda generar este sujeto, no se puede más que pedir su libertad. Pretender inculparlo en un crimen de lesa humanidad es violentar el principio de legalidad, tal como se hace con los miles de presos políticos de nuestro país. Esa tipificación no existía en la época en que se produjeron los crímenes que, supuestamente, Milani cometió. Y, más allá de que se debería presumir de su inocencia hasta demostrar lo contrario, los mismos están prescriptos por el paso del tiempo.

Afirmar que “merece” estar preso por supuestos actos de corrupción también es injusto y temerario. Se le debería iniciar un proceso y demostrar luego, en un juicio justo, si es culpable o no. Hoy Milani está preso por haber vestido el uniforme del ejército durante “los 70s”.

El hecho de que su detención ocurra durante el gobierno de “Cambiemos” no es un dato menor. Me dirán que la justicia es independiente pero la conclusión a la que llego es que acá nada ha cambiado. La “política de estado” de DDHH sigue siendo una política de la venganza. Como dice un amigo: “roto el principio de legalidad, en nuestro país, todos gozamos de libertad condicional”.

Alejandro Patron Costas(h)

DNI 23.079.809

UNA RESPUESTA AL CLAMOR DE LOS MILANI


Recién leí en los Facebook de la hija y esposa del Grl Milani comentarios agraviantes al actual gobierno y quejándose de la "injusticia" que sufre su padre y esposo respectivamente.

Sólo quiero hacerles una corta reflexión.

Mi marido, al igual que cientos de camaradas, se encuentra privado de su libertad desde hace 9 años, condenado a prisión perpetua. Otros llevan 12, 13 y hasta 14 años. No tuvieron la fortuna de tener un paraguas protector.

Qué difícil que debe ser para Uds. ver a su familiar preso y según su abogada en condiciones alarmantes.

Después de casi 400 muertos en cautiverio Uds. se preocupan por las condiciones de detención de un soldado del Ejército Argentino?

Qué difícil debe ser para Uds estar del "otro lado del mostrador" o de las rejas. Francamente no se lo deseo a nadie.

Y en cuanto a la frase "cortinas de humo para tapar los escándalos del gobierno" les sugiero que hagan memoria y revisen el pasado reciente. Cuando el gobierno nacional y popular que Uds. tanto apoyan levantó las banderas de los DDHH y se llenaron los bolsillos y nos dejaron en la ruina.

No me alegra la detención del Grl Milani preferiría que investigarán su patrimonio y el origen del dinero de la casita de La Horqueta.

Pero Familia Milani les cuento que por mucho menos hay cabos, sargentos, subtenientes, tenientes, agentes de policías condenados a prisión perpetua. 

Dios quiera que el Grl Milani, aunque no corresponda porque se le aplican leyes en forma retroactiva y se lo ha sacado de sus jueces naturales, tenga un juicio justo, sin aprietes a jueces federales, sin fiscales cómplices casi "comisarios políticos". Sin testigos armados y con libreto. Sin poder hacer careos y sin aceptar un solo pedido de falso testimonio.

Circo? Yo ya viví el circo K.

Era pan y circo y les dieron circo.

Y para terminar sólo me queda preguntar si desde su alto cargo, el Grl Milani, hizo algo por sus camaradas presos y por hacer conocer la Verdad Histórica por el bien de la Nación y el Ejército.

Atentamente.


Gabriela Parodi

PARADOS SOBRE LA HIPOCRESÍA


Editorial Sábado, 11 De Febrero Del 2017

La Argentina es un país espasmódico, agitado por reacciones violentas. Todo el mundo sabe que sobrenada en un mar de inexactitudes, de falacias, de mentiras, pero lejos de enfrentar los problemas con tranquilidad, con respeto, con auto crítica y –lo que es fundamental– una firme decisión de solucionarlos, prefiere una nueva capa de barniz de hipocresía para poder mal dormir una noche más.

Cuando el actual administrador de Aduanas habla de 8.000 desgracias y 22.000 mentiras, la paz parece resquebrajarse, el suelo tiembla y la gente supone estar en los Abruzzos, Le Marche o la Umbria, en lugar de aquí. Pero no se necesita que esas palabras salgan de la boca de Gómez Centurión, del cual algunos estarán en contra sin importar lo que diga. Cuando quien habló –o lo escribi – fue Graciela Fernández Meijide, destinataria de una de esas 8.000 desgracias, y ella misma dijo que no eran 30.000, la reacción no fue menor. Se la acusó de traición y, aquellas que inscribieron los Derechos Humanos como parte de su patrimonio personal, declararon su muerte civil.

Es que aceptar la verdad es difícil. Debería venir con digestivo incluido. Tanto para unos como para otros.

Los argentinos nos debemos, como morosos crónicos, un sinceramiento. Algo que en el retorno a la democracia hubiera sido más fácil, igual de doloroso pero menos traumático para la sociedad. Se prefirió en su lugar la teoría de los dos demonios, que en especial molestaba a uno de ellos y dejaba disconforme al otro. El resto de los demonios  –porque eran muchos– se disfrazó de ángeles y se lo creyeron. Eran los mismos que habían aplaudido el golpe de estado sabiendo que si éste estado caía en manos del terrorismo ellos también podían morir. Al menos eso era lo que propiciaban ciertos teóricos del terrorismo, un millón y medio de muertos como para apaciguar los belicosos ánimos de estas pampas. Algo que hoy prefieren obviar ya que esclavos de los archivos, no pueden borrar la letra escrita, el sonido ni la imagen.

Dado que el pasado era tan tortuoso cada uno intentó reescribirlo en lugar de reconocerlo en una autocrítica madura que nos permitiera crecer. El advenimiento de Kirchner montó un negocio más a su cadena de corrupción, el de los derechos humanos, creando lo que el actual presidente llamó en su momento "el curro de los derechos humanos", que a más de un año de asumir no se anima a desbaratar.

Los argentinos convivimos con la prisión de militares condenados en juicios amañados, con la de otros que tienen causas probadas, y la de quienes son procesados y detenidos durante años hasta que se sustancien las causas.

Pero también convivimos con quienes ejercieron el terrorismo, quienes también mataron y tuvieron millonarias indemnizaciones, mientras las familias de los soldados –que eran conscriptos y cumplían con una ley de la Nación– y fueron asesinados por estos, algunos que hoy ocupan bancas legislativas, jamás recibieron otro reconocimiento que las banderas que cubrían su féretros.

Convivimos con políticos, sindicalistas y una fauna variopinta que aplaudía entonces y hoy habla de los tiempos oscuros de la dictadura.

Nadie entiende por qué haber matado a un guerrillero en el monte tucumano por orden presidencial en un gobierno democrático ha sido un crimen de lesa humanidad, y matar a un soldado de guardia en una unidad militar era sólo una expresión rebelde de muchachos idealistas y soñadores.

Pongamos un punto final. Que cada uno acepte sus culpas y comencemos de nuevo, pero pegados a la ley.

Un país en que no se permite siquiera discutir el número de muertos no es un país maduro. Mientras sigamos siendo el país de Nunca Jamás, los argentinos no seremos otra cosa que émulos de Peter Pan, viviendo la fantasía que produce nuestro manejo hipócrita de la historia. Pero ¿quién puede hacer entender a los argentinos que un país sin una historia escrita con la verdad, es un país sin futuro?



LOS DOS MILANI


Hay veces que la vida, impiadosa, nos pone en situaciones paradojales. Hoy está preso el general Milani. No nos equivoquemos, no lo han puesto preso por las escuchas, ni por la SI paralela, ni por las amenazas hechas -nunca denunciadas pero si recibidas- a muchas personas importantes del quehacer político, económico o social de la República, porque Milani, con la autoridad que la “señora” le delegaba, sabía perfectamente y hora a hora que senador, diputado, obispo, empresario, colchonero o rey de bastos, se drogaba, tenía pasión por los menores de doce años, daba vueltas de noche por el rosedal o le pegaba a la mujer o a la amante. Milani ha caído preso por algo que -como subteniente de veintiún años en el primer año de carrera- se supone que hizo como  resultado de una orden, en una época en que el Ejército Argentino estaba en guerra por mandato de un gobierno constitucional.


Hoy debemos aceptar que si bien Milani hizo en los últimos años de la República y como Jefe del Estado Mayor General del Ejército cosas que no honran a nadie, tanto en lo institucional como en lo personal, hoy comparte barrotes con Señores dignísimos que por la Patria estaban dispuestos a entregar la vida y a los que una infame venganza les ha quitado la libertad.

No nos equivoquemos en la apreciación. Hoy Milani está preso, no por sus errores y trapisondas sino por haber creído, en su juventud -lo habían formado para eso- en ideales que se escriben con mayúscula. Milani, nos guste o no, es hoy un Preso Político

Jose Luis Milia

EL MOMENTO DE LA VERDAD SOBRE LA DÉCADA DE LOS ‘70

 


La historia de la violencia en la década de 1970 está saturada de mentiras, verdades a medias, lugares comunes y toneladas de hipocresía. Es una historia contada a medias, en la que hay unas víctimas que reciben toda la atención y otras que fueron barridas del recuerdo

Dos programas recientes en la televisión abierta y otro previsto por un portal de noticias en Internet, algunas declaraciones políticamente incorrectas de funcionarios públicos y los reclamos persistentes en redes sociales volvieron a poner en debate la visión establecida de lo que sucedió en nuestro país en la década de 1970.

Que el tema sea motivo de una incipiente discusión abierta es un hecho alentador. No lo es tanto comprobar que, pese al esfuerzo por escuchar nuevas voces, los prejuicios y las ideas impuestas siguen operando sobre los grandes medios y los formadores de opinión.

Lo puede atestiguar Silvia Ibarzábal, quien la semana pasada evocó en uno de esos programas televisivos el calvario de su padre, el teniente coronel Jorge Ibarzábal, secuestrado en enero de 1974 por el ERP del cuartel que comandaba en Azul, y que fue mantenido en cautiverio durante diez meses en una "cárcel del pueblo" hasta que los guerrilleros lo asesinaron cuando lo trasladaban.

Los periodistas escucharon por unos minutos ese testimonio desgarrador, pero rápidamente volvieron al acto reflejo de interrogar a la entrevistada acerca de su opinión sobre Videla y Massera y el régimen que comandaron, repitiendo la vieja costumbre de pensar que la maldad en la Argentina empezó el 24 de marzo de 1976. Simulan una mayor apertura, pero sus mentes cultivadas por el progresismo siguen blindadas a toda discrepancia.

Todavía no pueden percibir que la historia de la violencia en la década de 1970 está saturada de mentiras, verdades a medias, lugares comunes y toneladas de hipocresía. Es una historia contada a medias, en la que hay unas víctimas que reciben toda la atención y otras que fueron barridas del recuerdo.

Se llama idealistas a los guerrilleros que, siguiendo el mandato del Che Guevara, operaban como frías "máquinas de matar". Se los evoca como precursores de la democracia, cuando en verdad combatían por instalar una dictadura totalitaria de rígida ideología marxista.

Se prohíbe definir como guerra aquel enfrentamiento, pese a que los propios montoneros y erpianos así lo llamaron una y otra vez en sus publicaciones internas, en sus arengas, en cartas personales y en ciertos libros confesionales. Y ahora se pretende impedir por ley el cuestionar la cifra de 30.000 desaparecidos, a pesar de que ningún organismo público o privado, nacional o internacional, llegó jamás a computar semejante número de víctimas.

El proyecto de la diputada kirchnerista Nilda Garré para sancionar con penas de prisión a quien objete la cifra mágica y niegue "cualquier forma de genocidio" revela al menos cierta coherencia. Es un exceso, pero un exceso que sigue una línea de censuras y autocensuras, prohibiciones y vetos que, desde 1983 en adelante, ha tenido un peso insoportable sobre la vida pública argentina.

Que la iniciativa se presente en este momento en que parece haber una mayor disposición a debatir los mitos y las falsedades de la tragedia de hace cuatro décadas, anticipa además el empeño que pondrán los beneficiarios de ese "relato" por impedir su desmoronamiento, pese a que cada vez está más resquebrajado y tambaleante.

Por Jorge Martínez


PENAR EL “NEGACIONISMO”, LA POLÉMICA QUE TRAJO GARRÉ


Circulan en estos días un par de proyectos, creaciones de la diputada Cecilia Moreau uno y de la ex funcionaria Nilda Garré otro, cuyas similitudes consisten en tipificar como delito penado con prisión el hecho de expresar discordancia con la posición oficial respecto de los 30.000 desaparecidos o disentir de cualquier forma con el “relato setentista”. Será penado el “negacionismo” tal como expresa la ex funcionaria kirchnerista.

Prohibir el constitucional derecho a opinar libremente es otra muestra del pensamiento de quienes se alzaron en armas contra la Nación. La Declaración Universal de Derechos Humanos establece en su artículo 19 que “todos tendrán derecho a la libertad de expresión, incluyendo la libertad de buscar, recibir e impartir información e ideas de todo tipo…” Doctora Garré, legisladora Moreau, prefiero ir preso bajo su absurda tipificación delictual, antes que callar una verdad.

Juan Manuel Otero
juanm.otero@usal.edu.ar

domingo, 19 de febrero de 2017

EL MOMENTO DE LA VERDAD SOBRE LA DÉCADA DE LOS ‘70

La historia de la violencia en la década de 1970 está saturada de mentiras, verdades a medias, lugares comunes y toneladas de hipocresía. Es una historia contada a medias, en la que hay unas víctimas que reciben toda la atención y otras que fueron barridas del recuerdo


Dos programas recientes en la televisión abierta y otro previsto por un portal de noticias en Internet, algunas declaraciones políticamente incorrectas de funcionarios públicos y los reclamos persistentes en redes sociales volvieron a poner en debate la visión establecida de lo que sucedió en nuestro país en la década de 1970.

Que el tema sea motivo de una incipiente discusión abierta es un hecho alentador. No lo es tanto comprobar que, pese al esfuerzo por escuchar nuevas voces, los prejuicios y las ideas impuestas siguen operando sobre los grandes medios y los formadores de opinión.

Lo puede atestiguar Silvia Ibarzábal, quien la semana pasada evocó en uno de esos programas televisivos el calvario de su padre, el teniente coronel Jorge Ibarzábal, secuestrado en enero de 1974 por el ERP del cuartel que comandaba en Azul, y que fue mantenido en cautiverio durante diez meses en una "cárcel del pueblo" hasta que los guerrilleros lo asesinaron cuando lo trasladaban.

Los periodistas escucharon por unos minutos ese testimonio desgarrador, pero rápidamente volvieron al acto reflejo de interrogar a la entrevistada acerca de su opinión sobre Videla y Massera y el régimen que comandaron, repitiendo la vieja costumbre de pensar que la maldad en la Argentina empezó el 24 de marzo de 1976. Simulan una mayor apertura, pero sus mentes cultivadas por el progresismo siguen blindadas a toda discrepancia.

Todavía no pueden percibir que la historia de la violencia en la década de 1970 está saturada de mentiras, verdades a medias, lugares comunes y toneladas de hipocresía. Es una historia contada a medias, en la que hay unas víctimas que reciben toda la atención y otras que fueron barridas del recuerdo.

Se llama idealistas a los guerrilleros que, siguiendo el mandato del Che Guevara, operaban como frías "máquinas de matar". Se los evoca como precursores de la democracia, cuando en verdad combatían por instalar una dictadura totalitaria de rígida ideología marxista.

Se prohíbe definir como guerra aquel enfrentamiento, pese a que los propios montoneros y erpianos así lo llamaron una y otra vez en sus publicaciones internas, en sus arengas, en cartas personales y en ciertos libros confesionales. Y ahora se pretende impedir por ley el cuestionar la cifra de 30.000 desaparecidos, a pesar de que ningún organismo público o privado, nacional o internacional, llegó jamás a computar semejante número de víctimas.

El proyecto de la diputada kirchnerista Nilda Garré para sancionar con penas de prisión a quien objete la cifra mágica y niegue "cualquier forma de genocidio" revela al menos cierta coherencia. Es un exceso, pero un exceso que sigue una línea de censuras y autocensuras, prohibiciones y vetos que, desde 1983 en adelante, ha tenido un peso insoportable sobre la vida pública argentina.

Que la iniciativa se presente en este momento en que parece haber una mayor disposición a debatir los mitos y las falsedades de la tragedia de hace cuatro décadas, anticipa además el empeño que pondrán los beneficiarios de ese "relato" por impedir su desmoronamiento, pese a que cada vez está más resquebrajado y tambaleante.


Por Jorge Martínez

EL APOYO INTERNACIONAL AL FALSO RELATO


A TODOS LOS CAMARADAS DE LAS FUERZAS ARMADAS, FUERZAS DE SEGURIDAD, FUERZAS POLICIALES Y FUERZAS PENITENCIARIAS.

A LOS INTEGRANTES DE LAS DISTINTAS INSTITUCIONES Y ONG VINCULADAS.

A TODOS LOS ALLEGADOS, AMIGOS, INTERESADOS Y COMPATRIOTAS EN GENERAL.


Estimados Camaradas y Amigos:

Continúa la presión desde grupos internos, solicitando apoyo internacional para forzar a la República Argentina, a la liberación de la dirigente "política presa" Milagro Sala por una presunta violación a los derechos humanos, ocultando la realidad de las múltiples violaciones que se cometen contra los verdaderos Presos Políticos, que los organismos e instituciones internacionales, ante su falta de respuestas, han convertido en desaparecidos simbólicos.

Esta nueva Presentación se titula: Dra. Josefina MARGAROLI y Dr. Sergio L. MACULAN - El apoyo internacional al falso relato - 05 Feb 17.

Puede accederse al documento, clickeando directamente en el antedicho Link de acceso.

Presentaciones anteriores relacionadas:
  • Unión de Promociones - Adhesión a la CIDDHH - 19 Jul 2016.
  • Dra. Josefina Margaroli y Dr. Sergio Luis Maculán -  Informe de situación de denuncias presentadas ante la CIDH - 15 Nov 16.
  • Dra. Josefina Margaroli y Dr Sergio Luis Maculán - Ampliación a la CIDH sobre Solicitud de Audiencia Temática - 20 Nov 16.
  • Dra. Josefina Margaroli y Dr Sergio Luis Maculán - Medidas de Acción en Juicios de LH - Nivel Temático - Procedimiento Manipulación de Testigos - 27 Nov 16.
  • Cnl (R) Guillermo César Viola - 385 Muertos por el Derecho a la Verdad en Causas de Lesa Humanidad. Solicitud de Medidas Cautelares. Petición - 14 Dic 16.
  • Dra. Josefina Margaroli - Dr Sergio Maculán - CIDH - De la Discrecionalidad a la Arbitrariedad - 27 Ene 17.

Se solicita tomar conocimiento de lo actuado, dando posteriormente la mayor difusión posible al presente Mensaje.

Coronel (R) Guillermo César Viola

Unión de Promociones

sábado, 18 de febrero de 2017

MILES DE PRESOS POLÍTICOS ESPERAN SER LIBERADOS EN ARGENTINA

16 de febrero de 2017 - 20:02  - Por Luis Leonel León

"En Argentina hay más de 3.000 presos políticos, a quienes se les ha violado el derecho de defensa. No se les ha concedido la presunción de inocencia. No se ha respetado el debido proceso legal", denunció el activista cubano Armando Valladares

Los abogados Santiago Sinópoli y Victoria Villarruel, poseen amplia experiencia
en la investigación de los temas vinculados con los presos políticos en Argentina.
CORTESÍA / Wenceslao Cruz
“En la década de los 70’ hubo terrorismo en la Argentina. Se ha dicho y se ha hecho mucho a favor de las víctimas de las fuerzas estatales que tuvieron que recuperar el estado orden en ese país. Pero se ha dicho muy poco de los terroristas que también causaron víctimas”, señaló el destacado abogado y politólogo boliviano Carlos Sánchez Berzaín, en la presentación del coloquio “Derechos humanos y juicios de lesa humanidad en Argentina”, que sesionó en Casa Bacardí, sede del Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Americanos (ICCAS) de la Universidad de Miami.

“Hoy en Argentina hay más de 3.000 presos políticos, a quienes se les ha violado el derecho de defensa. No se les ha concedido la presunción de inocencia. No se ha respetado el debido proceso legal. No se les ha permitido tener jueces imparciales. Se ha presumido su culpabilidad como cuestión de Estado. Desde antes de ser detenidos y enjuiciados, ya estaban condenados por decisión política de un régimen tan arbitrario como corrupto”, denunció el intelectual y activista cubano Armando Valladares, al presentar a los dos abogados argentinos protagonistas del evento, Santiago Sinópoli y Victoria Villarruel, con amplia experiencia en la investigación de los temas.

“Estas conferencias tratan de reclamar por los olvidados, por los estigmatizados, por los derrotados, por los sin voz. Esta es una causa en la que yo milito porque fui un día un preso político, un preso de conciencia, un estigmatizado, un sin voz, una víctima de la dictadura castrista”, recordó a los presentes Valladares, quien sufrió en las cárceles cubanas desde experimentos psicológicos y biológicos hasta trabajos forzados y celdas de aislamiento sin luz ni natural ni artificial.

Ser políticamente correctos, a veces es cobardía

“Muchos de los presos políticos que hay en Argentina están enfermos y debían de ser puestos en libertad de inmediato. Pocos periodistas y organizaciones se atreven a denunciar esa situación. Por aquello de ser ‘políticamente correctos’ y a veces esa corrección es una zona reservada a la cobardía. Por suerte una ola de repudio a lo políticamente correcto recorre el mundo en estos días”, expresó Valladares, autor de Contra toda esperanza: 22 años en el Gulag de las Américas (1985), memorias de sus años en presidio.

Miembros del panel que denunció la situación de los presos políticos en Argentina,
en una conferencia en la Universidad de Miami. Miembros del panel que denunció la situación
de los presos políticos en Argentina, en una conferencia en la Universidad de Miami.
CORTESÍA / Wenceslao Cruz





“Este foro tiene el objetivo de escuchar a valientes defensores de las víctimas de ese silencio cómplice y de apoyar a los voceros de los olvidados. Hay presos políticos en las peores condiciones en las cárceles argentinas que han llegado a tal condición por el sólo hecho de que fueron escogidos por los Kirchner para dar un escarmiento, para que ‘nunca jamás’, en lugar de ser una frase de defensa de los derechos humanos, se convierta en una señal de terror para los defensores de la libertad. Los que con la metralla mataron a seres humanos inocentes y llenaron de luto hogares argentinos durante la guerra subversiva, después, desde el gobierno, siguieron llenando de tristeza y lágrimas los hogares argentinos”, concluyó el prisionero de político del castrismo por más de 22 años y luego embajador de Estados Unidos en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU.

Los que ganaron militarmente la guerra, fueron derrotados políticamente

Berzaín insistió en que la administración de los Kirchner (2003-2016) estuvo absolutamente vinculada al castrismo y el chavismo y formó parte del proceso de desinstitucionalización de la democracia que vive Las Américas, además de la extendida corrupción que los caracterizó y que cada vez se hace más evidente.

“Resulta que en el gobierno de los Kirchner, los vencedores de esa guerra -que se llamó Guerra Sucia de los 70’ en la Argentina y que fue un proceso de sublevación urbana- aunque ganaron militarmente la guerra, fueron derrotados políticamente. Y a través de una serie de procedimientos cuasi legales, cuasi jurídicos, fueron convertidos en presos políticos, que no existen por cientos como los hay en Venezuela, Cuba o Bolivia, sino que son miles de presos políticos los que por estas razones hay en Argentina”, enfatizó Berzaín, creador y director ejecutivo del Interamerican Institute for Democracy (IID), institución que el pasado año, en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, realizó un primer foro sobre los presos políticos en ese país.

El dinero, y no las ideas, lo está manejando todo

“La dictadura militar en la Argentina desapareció, pero luego ocurrió algo que tal vez ha sido peor. Aún hay miles de presos políticos. Muchos de ellos condenados en juicios exagerados y sin garantías”, explicó el Dr. Sinópoli, para quien “El juicio imparcial no existe. La imparcialidad de los jueces no existe. El dinero, y no las ideas, lo está manejando todo. Todos los procesos son caricaturas de procesos. Y más allá del maquillaje de juicios justos, lo que hay es un exterminio. Pues muchos de los presos políticos que hay en Argentina ya tienen 65 años y cuando sufren una enfermedad terminal los mandan a las casas, pues nadie quiere que le carguen esos muertos. Todo esto en Argentina no lo van a escuchar porque el relato oficial histórico es que la culpa de todo es de los militares”, afirmó el destacado abogado, doctor en Ciencias Jurídicas por la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Pontificia Universidad Católica Argentina Santa María de los Buenos Aires.

Para la abogada Victoria Villarruel, es importante reconocer que el régimen cubano tuvo gran influencia no sólo en las acciones terroristas en la Argentina de los años 70’, sino también en toda la región, principalmente en los países de Colombia hacia el sur, a donde con más fuerza exportó su Revolución.

Los años 70’s: la etapa más sangrienta de Argentina

“Hay tres elementos importantes en este contexto. El primero es que todo ocurrió en el marco de la Guerra Fría. El segundo, fue la infiltración del marxismo en la Iglesia a través de la llamada Teología de la Liberación. En 1967 se creó en Argentina el Movimiento de sacerdotes para el Tercer Mundo. Un grupo de sacerdotes y religiosas que criticaban la dominación imperialista y el capitalismo. Su consigna era era ‘La violencia de los oprimidos no es violencia, es justicia’. Varios de ellos se adhirieron a la Teología de la Liberación y algunos se convirtieron en terroristas. Estos sacerdotes adoctrinaban jóvenes, escondían armas en los altares. Y el tercer elemento fue el peronismo. Estos tres elementos maduraron y convirtieron la década de los 70’ la etapa más sangrienta de nuestro país”, manifestó Villarruel, vicepresidente de la Comisión de Derechos Humanos del Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires.

Un mundo mejor jamás sobrevendría poniendo coches bomba

Villarruel contextualizó y pormenorizó los dos principales grupos terroristas responsables de innumerables crímenes en la Argentina de los años 70, que abiertamente reconocían su inspiración en Cuba: los Montoneros (organización guerrillera nacida en el seno de la Iglesia Católica y del peronismo) y el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP, organización armada que fue la estructura militar del Partido Revolucionario de los Trabajadores, que se abrazó al indigenismo y al ateísmo marxista).

Según Villarruel, en el 2003 y hasta 2016, con el gobierno de los Kirchner, se fortaleció el relato parcial de los años 70’ en Argentina, resaltando el supuesto rol histórico de los terroristas bajo la concepción que sólo era jóvenes idealistas en busca de un mundo mejor:

“Un mundo mejor que jamás sobrevendría poniendo coches bomba. Con los Kirchner se reabrieron juicios de lesa humanidad contra los agentes del Estado, pero el Estado omitió cuidadosamente reabrir juicios de lesa humanidad contra los terroristas. Se ha impedido que las víctimas de los terroristas lleven al estrado a sus victimarios. El dolor de los años 70’ es de todo un pueblo que se ha desagrado y debe ser atendido por el Estado con igualdad. No hay muertos de primera o segunda. El Estado no debe fomentar esta visión discriminatoria de los derechos humanos. Las víctimas, a 40 años de los hechos, esperan el reconocimiento de sus derechos a la verdad, la justicia y la reparación”, reclamó la coautora, junto con Carlos Manfroni, de Los otros muertos.

Los militares: material descartable para las nuevas generaciones

En su conferencia, Sinópoli enfatizó en el concepto, desarrollado por de Freud, de la transmisión transgeneracional de la actitud y la creencia, que analiza la “cadena de transmisión de significaciones que se lega de generación en generación, y que abarca ideales, mitos, modelos identificatorios y enunciados discursivos que involucran lo dicho, pero también lo que se omite por efecto de represión. De manera que tales enunciados adquieren la fuerza de mandatos cuya determinación es inconsciente”.

“Las nuevas generaciones ven a los militares como material descartable”, afirmó Sinópoli, quien además ha fungido como abogado mediador, consultor psicológico, especialista en derecho público y docente en la Escuela del Cuerpo de Abogados del Estado y militar, cerró su conferencia con una anécdota simbólica:

“El otro día, fuera de Argentina, entraba al baño en un aeropuerto y aparece un oficial uniformado una persona cuidaba el baño le dice: ‘Gracias por el servicio que me presta’. Yo estuve 35 años en las Fuerzas Armadas de mi país y nunca nadie me dijo gracias por el servicio que presta”.

“Luego de 12 años de un gobierno donde los derechos humanos fueron bastardeados, mantenemos la esperanza en la democracia. Esperamos que con el nuevo gobierno la Argentina sea un ejemplo de los Derechos Humanos y un país donde el terrorismo se ha enseñoreado”, concluyó Villarruel.


viernes, 17 de febrero de 2017

NO NOS VAN A CALLAR


Publicado el 16 feb. 2017

La voz para los ilegalmente presos por los juicios de lesa humanidad, participación en ¨Acá no se rinde nadie¨ de Radio FM de las Américas 89.5 mhz, el impecable testimonio de una hija de un Preso Político.


jueves, 16 de febrero de 2017

¿INCRIMINAR EL REVISIONISMO?






















Luego de los dichos de Juan José Gómez Centurión, Nilda Garré ingresó en la Cámara de Diputados un proyecto para penalizar el negacionismo, buscando incorporar en el Código Penal un artículo que establece que será reprimido con prisión de seis meses a dos años y con multa de 10.000 a 200.000 pesos quien públicamente negara, minimizara, justificara y/o aprobara cualquier forma de genocidio o crímenes contra la humanidad agravando la pena en el caso de que se tratara de un funcionario público. Sin embargo, lejos de asimilarse a las leyes que rigen en Alemania en relación al Holocausto, con las que Garré trató de avalar jurídicamente su propuesta no hace más que restringir ferozmente la libertad de expresión y el debate de ideas sobre una época que, con muchos claroscuros, constituye una herida muy reciente que sigue provocando sentimientos encontrados y exacerbando pasiones en la sociedad. Es que los juicios de Lesa Humanidad no terminaron, y así como aún hay víctimas que buscan una respuesta del Estado, también hay grandes cuestionamientos sobre la legalidad de los procesos y la forma de buscar el esclarecimiento de los hechos. Sobre estos asuntos, no hay una página cerrada.

Todo lo contrario. Hoy, a través de libros, publicaciones web o programas de televisión, se debate la cifra de los desaparecidos, el número de indemnizaciones recibidas, los subsidios a organizaciones de DDHH, el papel de los civiles durante el gobierno de facto o el juicio pendiente a las facciones guerrilleras, de manera que incriminar el hecho de hacerse preguntas que todavía no tienen respuesta o contestar aquellos cuestionamientos que parecían difíciles de resolver.

Todo se contradice con el aval que Garré otorgó durante años a la Secretaría de Coordinación del Pensamiento Nacional y al Instituto Dorrego cuando se propusieron reescribir la historia nacional. Así, me preocupa el alcance que pudiera tener la nueva ley, pues para la exaltación pública de cualquier crimen, como medio idóneo para provocar la comisión de esos delitos, ya existe la figura de la apología del crimen; de forma que crear un tipo penal de la manera en que fue redactado no hace más que incriminar el público debate que pudiera girar en torno de esos polémicos hechos, es decir que, sin una legítima razón, se busca eliminar justamente aquello que le adeudamos los argentinos a nuestra historia nacional: un auténtico juicio de la verdad.


miércoles, 15 de febrero de 2017

SOBRE EL OTRO TERRORISMO DE ESTADO


Por Roberto Cachanosky

12 febrero, 2017

En las últimas semanas, algunas víctimas del terrorismo han transitado por algunos medios exponiendo sus sufrimientos. Se ve a periodistas y juristas escucharlos con atención y decir que lamentan los que les pasó pero que como hubo terrorismo de estado no tienen nada que reclamar. Algo así como: tengo que darte la razón para no quedar mal ante el público, pero me importa un carajo si los terroristas mataron a niños, a gente inocente, si secuestraron o torturaron. Nunca se ve una condena explícita y categórica hacia el terrorismo e inmediatamente remiten a la represión militar a partir del 24 de marzo de 1976 para desviar el eje del debate, no mostrar las atrocidades que cometieron los terroristas y volver a centrar la atención en el golpe militar.

En rigor hacen casi lo mismo que cuando entrevistan a una persona que se defendió de un acto delictivo. ¿Usó el agredido una fuerza excesiva contra el delincuente que lo amenazaba con un arma? ¿No podía defenderse de otra manera? ¿Tenía balas el revólver con que lo amenazaba el delincuente? ¿Estaba seguro que el delincuente le iba a disparar? Nuevamente la víctima del delito pasa a ser sospechosa para muchos periodistas, con lo cual alientan la criminalidad y las muertes de inocentes porque terminan envalentonando a los criminales, cuando no terminan justificándolos.

Volviendo al tema principal, este sistemático comportamiento de buena parte del periodismo demuestra que su supuesta defensa de los derecho humanos es solo una postura y que en última instancia comparten el proyecto autoritario que a sangre y fuego quisieron establecer en Argentina y en buena parte de América Latina organizaciones terroristas entrenadas en Cuba, Libia y con el apoyo de la Unión Soviética.

El grado de cinismo de buena parte del periodismo llega a niveles tales como querer hacer un arbitrario corte el 24 de marzo de 1976. ¿Por qué ese deliberado corte histórico? ¿Es que ese día se levantaron de mal humor una docena de generales y empezaron matar y desaparecer gente? No, el corte se hace deliberadamente el 24 de marzo de 1976 porque durante la época de Perón comienza el terrorismo de estado con la creación de la Triple A. Un grupo que fuera de la ley empezó a combatir al terrorismo.

En rigor desde España, Perón  alentó a los terroristas en sus fechorías y luego, cuando llegó a la Argentina y vio que los terroristas querían coparle el poder, es Perón el que inicia la acción contra los terroristas. El punto de máxima tensión llega el 25 de septiembre de 1973, dos días después de que Perón gana las elecciones de septiembre de 1973, cuando Montoneros asesina al dirigente sindical José Ignacio Rucci, amigo de Perón. El mensaje de Montoneros fue muy claro a Perón, o hacía una revolución al estilo cubano para establecer una dictadura o ellos la iban a hacer por su cuenta desalojando a los tiros y los bombazos al gobierno de Perón.

La realidad es que el periodismo nunca dice que los terroristas atacaron a un gobierno elegido en las urnas, el de Perón. En ese momento no combatían contra el gobierno militar, combatían contra un gobierno elegido por el voto.

Frente a este asesinato y tantos otros, Perón reacciona y lanza todas las fuerzas legales y no legales para combatir a los terroristas, pero por conveniencia política muchos dirigentes políticos y periodistas hacen silencio sobre el período previo al 24 de marzo de 1976. ¿Por qué no hablan de esos años anteriores a marzo de 1976? Tal vez por ignorancia o, lo que es más grave, porque es políticamente incorrecto señalar a Perón como el que inicia la cacería fuera de la ley de los terroristas. Es esa postura la que los hace poco serios como periodistas.

Pero ojo que también fue terrorismo de estado lo que hicieron los terroristas. En efecto, el apoyo logístico, entrenamiento y financiamiento que recibían de Cuba los transforma en una fuerza agresora externa que mediante el terror apoyado en estados extranjeros intentaron tomar por la fuerza el poder en Argentina para establecer una dictadura. En otras palabras, muchos de los terroristas hoy andan dando vueltas por los medios hicieron terrorismo de estado y deberían estar presos. Es más, siendo que el terrorismo de estado de los terroristas se apoyaba en estados extranjeros, es, a mi juicio, mucho más grave que el terrorismo de estado de los militares, porque mediante el terror otro estado quiso tomar el poder en Argentina. En todo caso acá hubo dos terrorismos de estado, pero el más grave fue el de los terroristas apoyados por estados extranjeros.

Cabe aclarar, también, que hay serias sospechas que acciones terroristas utilizaron el apoyo logístico de gobiernos provinciales que simpatizaban con los sectores marxistas, lo cual los hace terroristas de estado, como fue el caso del mencionado asesinato de Rucci.

Luce patético también que algunos periodistas sostengan que si bien la cifra de los 30.000 desaparecidos no es cierta, hay que mantenerla como un emblema nacional. Ninguna mentira puede ser emblema nacional y menos se puede construir un país basándose en la mentira. Eso muestra, una vez más, que mucho periodista y político no tienen realmente interés en los derechos humanos, sino que solo pretenden defender a los terroristas con los que simpatizan forzando el argumento hasta el ridículo para no reconocer que los montoneros, ERP y demás bandas armadas también cometieron crímenes de lesa humanidad.

Ahora que se está levantando el velo de tanta mentira y hechos que tratan de ocultarse de la década del 70, pareciera ser que los falsos defensores de los derechos humanos buscan nuevos argumentos para defender a los terroristas de estado apoyados en estado extranjeros.

Como última reflexión le formulo la siguiente pregunta: ¿cómo llamaría Ud. a un argentino que se levanta en armas contra un gobierno elegido por el voto para establecer una dictadura mediante el terror, siendo apoyado, estimulado e impulsado por un gobierno extranjero?